Ir al contenido principal

Fantasma del tiempo


Fantasma emergido de la espuma del tiempo,
aparición con sorprendente hedor a rancio.
Perdida la calidez y el buen juicio de antaño
agita el espantajo del sarcasmo zafio.
Aún recuerdo aquel trato sensible y elegante
reducido hoy a un penoso arrastrar de pies enlodados.
Izado del fondo como un pecio antiquísimo,
retorna con el cascarón hueco
incrustado de parásitos negros.
Vuelvo la cara, no soporto el fétido hálito.
Regresa a la fría fosa del olvido.



(La foto pertenece a este sitio)

Comentarios

  1. Impresionante lo que un maestro escribe a partir de una foto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, maño. En realidad la foto la he buscado para ilustrar el texto. Es una poema que solo lo entenderá la persona a la que va dirigido.

      Eliminar
    2. La hostia, qué duro.

      Eliminar
    3. No sé si me habré pasado, pero es como lo siento. Ante todo una inmensa decepción.

      Eliminar
  2. Menos mal que no he sido yo el primero que ha dicho que es un poema. Satírico, además, por lo que se puede colegir

    Buenas imágenes, especialmente la del pecio.

    ¿Alguna vieja gloria que te ha defraudado?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, vecino. Nadie puede saber a qué se refiere el poema, es natural. Se trata de alguien que ha reaparecido después de muchísimos años con una cara diametralmente opuesta a la que tenía entonces. Una decepción infinita.

      Eliminar
  3. Me aventuro a hacer un comentario a pesar de saber que me equivoco. Pero el arte, ya se sabe, es percepción del que lo mira, más que del autor.
    Aquello, liviano, que quedó preso en la memoria, resurge apestando, produciendo esa sensación de asco y putrefacción que tan bien refleja el poema.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Huifang12, como le exlicó a Juan Carlos, se trata de alguien que "vibraba" en mi misma onda hace varias décadas y que ahora reaparece con una cara diameralmente opuesta. Y lo de "diametralmente opuesta" no es una imagen.

      Eliminar
  4. ¡¡Peaso de Góngora!!...Quevedo debe estar tragando bilis por un tubo (nasogástrico?...anal?)!!

    ResponderEliminar
  5. Jajaja, Atila, más quisiera yo hacer siquiera versos pasables. Pero gracias de todos modos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

MATAR A LA BESTIA (2)

(continuación de Matar a la bestia) En la comisaría le dieron una paliza y lo humillaron. Querían saber quiénes eran sus cómplices. De nada le sirvió explicarles que era un parado enfermo de cáncer de páncreas al que iban a desahuciar la semana siguiente. No lo creyeron hasta que tuvieron en la mano la información del INEM, del banco y de la Seguridad Social. Era cierto. Le habían diagnosticado un cáncer de páncreas el año anterior y debido a las continuas inasistencias al trabajo, había sido despedido de la multinacional en la que trabajaba.  No pudo hacer frente a la hipoteca y el banco ya le había anunciado el desahucio. Para colmo, el oncólogo le comunicó, con gran pesar, que su cáncer era difícil y que a la Seguridad Social no le merecía la pena prescribirle el carísimo tratamiento que necesitaba para alargarle la vida unos meses. Aunque si quería podía pagárselo de su bolsillo…

EL DÍA DE LA VICTORIA

Nadie sabía explicar, años después, cómo había sucedido todo aquello, unos hechos que cambiaron el rumbo del país de repente y de forma tan brusca. Era indudable que el cambio había sido bueno, que todos vivían mejor ahora, pero los historiadores, los politólogos, los sociólogos y hasta los psiquiatras seguían buscando una explicación desde entonces.

MATAR A LA BESTIA (1)

Dudó un instante antes de disparar, es cierto. Ahora, varios meses después de aquello, tenía que reconocerlo. Pero fueron solo unas décimas de segundo. Pensaba que estaba completamente mentalizado para cumplir con esa misión que él mismo se había encomendado pero en el último momento la duda estuvo a punto de echarlo a perder. Ahora se deleitaba al pensar en esa duda pues, probablemente, sirvió para que el presidente fuera más consciente de que iba a morir. De haber apretado el gatillo cuando debía seguramente el presidente hubiera partido hacia el otro mundo casi sin darse cuenta. Sus compañeros lo felicitaban por ello.