6 de octubre de 2009

Identificar los restos de García Lorca, cuestión de Estado


Identificar los restos de Federico García Lorca debe ser una cuestión de Estado. Así de simple. Lorca es uno de los poetas más grandes de la historia de España y de la historia del mundo, es un patrimonio que trasciende a sus descendientes.

Una vez que parece inevitable la exhumación de los cadáveres que, al parecer, reposan en la fosa de Alfacar (Granada), el paraje donde fue asesinado Lorca junto a otros republicanos en 1936, la familia no quiere que se identifiquen los restos del poeta. Insinúan que quizá se nieguen a facilitar las muestras necesarias para hacer las pruebas del Adn.

Ignoro las razones que tienen los descendientes para persistir en su intento de que los restos de Lorca sigan perdidos. Pero no me importan.

En un caso como este, el derecho de la colectividad está por encima de los derechos particulares por muy legítimos que sean. Tanto la obra como los restos que puedan encontrarse de García Lorca son Patrimonio de la Humanidad y deben estar a disposición de todos los ciudadanos.

Los españoles y el mundo entero tienen derecho a poder visitar el lugar de reposo del poeta, un lugar que debe estar perfectamente identificado sin ningún género de dudas. Otra cosa es que se le quiera enterrar en un lugar o en otro, o incluso dejarlo allí donde ahora se supone que está. Pero siempreperfectamente identificado y accesible.

Si la familia se niega, los poderes públicos tienen la obligación -y disponen de los mecanismos necesarios- de imponer un derecho general y público a otro meramente particular, por muy respetable y digno de consideración que sea.

La Administración tiene en su mano acabar de una vez con una vergüenza nacional que no entiende nadie en ningún punto del planeta.

MAIKO

Una maiko, aprendiz de geisha, en plena danza. Kioto (Japón) 2016