Este blog cambia de casa

Amigos, este blog cambia de casa. No es que me hayan desahuciado, no. Al contrario, es un cambio a mejor.
Dejo el formato blog de Blogger y me paso a un dominio propio que me permitirá más posibilidades, ya que quiero iniciar una nueva etapa que será mucho más interesante para mí, pero también para los que amablemente me habéis seguido en esta dirección y, por supuesto, para todo aquel nuevo que quiera acercarse a:


He esperado a hoy, 21 de diciembre de 2012,  para hacer el cambio porque como decían que se iba a acabar el mundo lo mismo trabajaba en balde. Pero parece que seguimos aquí, sobre el planeta Tierra.

En el nuevo website tengo intención de ofrecer mucho más, entre otras cosas, novelas enteras que podréis leer gratis. O comprarlas muy baratas si preferís leerlas en vuestros dispositivos electrónicos.

Por tanto, no es una despedida, sino un traslado. Espero seguir contando con vuestro favor y prometo hacer todo lo posible para ser más interesante que hasta ahora.

Si deseáis saber cuál es mi propósito en la nueva dirección podéis leerlo en este enlace de bienvenida.  

Saludos a todos.

Paco Galván

Tengo otro martín burguillo en la pared


Desde la semana pasado tengo un nuevo martín burguillo colgado en una pared de mi casa. Un cuadro muy especial para mí porque lleva mi apellido, Galván, en ruso.

Me lo regaló el otro día Alfonso Martín Burguillo, el autor, del que ya he hablado aquí en otras ocasiones con motivo de su obra y sus exposiciones. Fue una sorpresa mayúscula y me hizo mucha ilusión. Te estaré eternamente agradecido, amigo.

El cuadro, de 40 x 40 cm, tiene su historia. Hace un par de años más o menos, Alfonso vio en la estantería de mi casa un ejemplar de la traducción rusa de mi novela Las esmeraldas de Cortés y le llamó la atención el diseño de la portada y sobre todo mi apellido trasladado a la grafía cirílica escrito en vertical: Гальван. Se le ocurrió que podría incorporarlo como rótulo a una de las bolsas que pinta en sus cuadros. Algo inusual porque normalmente Alfonso pinta las bolsas tal como son, sin añadirles nada.

Así salió de su mano este cuadro que ha dado la vuelta al mundo en diversas exposiciones internacionales y que ahora regresa... a mi casa.

Gracias una vez más, amigo.

"Las creyendas de San Porfirio", en Amazon por 0,95 €

Acabo de incorporar a la tienda virtual Amazon.es mi novela Las creyendas de San Porfirio, un relato que hasta la fecha solo había aparecido en gallego.
Quien desee leer Las creyendas puede adquirirla aquí, a un precio más que barato: 0,95 euros.

Las creyendas, como ya comenté en este blog para la edición en gallego, es una novela a medias entre el esperpento y la comedia negra en la Galicia de los años ochenta. Un esquizofrénico cuenta su historia en un cuaderno para cumplir una revolucionaria terapia impuesta por los doctores que lo tratan. Explica sus experiencias como enterrador en el concejo de Vilabouta, donde debe dar tierra a don Onofre, un viajante de comercio recién fallecido. Pero a los pocos días del sepelio se descubre que don Onofre, poco antes de morir, había comprado varios décimos de la Lotería de Navidad que resultaron agraciados con el premio Gordo. ¿Dónde están esos décimos?, se pregunta su atrabiliaria viuda. ¡En el traje que le sirvió de mortaja!, ya que fue inhumado con la ropa que llevaba puesta cuando murió en un terrible accidente de tráfico.

La locura que se desata para buscar los décimos, premiados con 300 millones de pesetas de las de antes, lleva a Sebastián, su único hijo, a Madrid, donde descubrirá la doble vida del padre. Un viaje que no solo será por la geografía nacional, sino también al interior de su conciencia, que se removerá a medida que va averiguando que su padre no era el que aparentaba. Pero Sebastián no es el único que va detrás de la pista del dinero: un guardia civil putero, un proxeneta violento y cabrón y un detective un tanto raro, entre otros disparatados personajes, tienen el mismo objetivo.

Naturalmente, en mi página de autor de Amazon, podéis encontrar más novelas mías, tanto en papel como en libro electrónico

"¿Está ocupada esta silla?", de Max Lemcke



La crisis agudiza el ingenio y muchas de las ideas que surgen impulsadas por la necesidad cuajan y se convierten en brillantes negocios. Quizá el microteatro no naciera de la crisis, pero en España ha tenido un auge enorme gracias a ella.
Uno de los locales más destacados de Madrid es Microteatro por Dinero (teatropordinero.com), en la calle Loreto y Chicote, 9, con precios de cuatro euros por representanción. Asequible a todos los bolsillos.

Estas obras se escenifican en unas habitaciones estrechas y alargadas que más parecen el dormitorio de un submarino, tan pequeñas que el aforo está limitado a quince personas. Pero lo que tiene de incomódo lo gana en proximidad a los actores, que están al alcance de la mano. Los días de función se representa hasta cuatro veces cada obra lo que permite verlas todas mientras te tomas unas copas.
Me pasé por allí el pasado miércoles y entre otras asistí al estreno de ¿Está ocupada esta silla?, del director de cine Max Lemcke. Una obra deliciosa, muy ágil y entretenida sobre las relaciones de pareja, en la que en quince minutos se demuestra aquello de que si se quiere se puede.
Un buen texto, un gran director (autor de los filmes Casual Day y Cinco metros cuadrados) y dos magníficos actores que bordan sus personajes, Cecilia Gessa y Ricardo Dávila.
La obra se representa los miércoles y los jueves a partir de las 23.30 horas.
Un buen plan para pasar un rato divertido, tomando una copa en pleno centro de Madrid y disfrutando de puro teatro y de grandes profesionales.

Ponga un imbécil en su mesa

Ahora que llega la Navidad (para ateos incluidos) es momento de hacer buenas acciones, por eso desde aquí voy a proponer que ensanchemos el alma, que olvidemos el negro pasado que dejamos atrás con tanto dolor, que obviemos la basura de presente y que pensemos en el oscuro futuro que nos espera ahí mismo, a la vuelta de la esquina, para jodernos un poco más.
Pero que esto no nos frustre y, como propongo, hagamos la buena acción de sentar a un imbécil a nuestra mesa. Sí, a un imbécil, pero no hace falta que sea un imbécil desconocido. Seguro que tenemos alguno muy a mano, muy cerquita, quizá en nuestra propia familia.
¿Que cómo saber quién es un imbécil y quién no? Hay muchas formas de imbecilidad, naturalmente, pero la más común es también la más fácilmente detectable. ¿Acaso no conoce a nadie que haya votado el PP? Pues eso. Busque a un tipo que haya votado al PP, es decir, a un soberano imbécil, y siéntelo a su mesa. Pero no para reírse de él, ni para abofetearlo por las funestas consecuencias que su insensata acción ha tenido para todos nosotros (Si es de Castilla-La Mancha necesitará terapia doble)
No, siéntelo a su lado y consuélelo. Sepa que si usted está jodido por su acción, él lo estará más. Porque si aún le queda un ápice de inteligencia (de esa de la que alguna vez hizo gala aunque ya no recordemos cuándo fue) estará muy apenado y llorará para sus adentros aunque no lo reconozca. Incluso puede que haya perdido el empleo.
Dele pavo o besugo al horno o pollo asado si es que tiene recursos para ello, y muy suavemente consiga que reconozca que es un memo de la mayor especie.
Solo así conseguiremos desalojar del gobierno en las próximas elecciones a los mayores sinvergüenzas que han gobernado este país, a esos aplanadores del Estado social y de derecho ante los que el propio Franco palidecería.

La absorción rectal del PP

Camilo José Cela se vanagloriaba de ser capaz de absorber por vía rectal un litro y medio de agua de una palangana. Lo dijo en 1982 en el programa de Mercedes Milá, antes de que la presentadora se convirtiera en un zombie por obra y gracia de la telebasura. No sabemos si sería cierto porque nunca hizo la demostración en público.
Decía don Camilo que eso lo hacía muy poca gente. Quizá tuviera razón y en su época fuera toda una proeza. Hoy no. Hoy el Partido Popular ha demostrado sobradamente que por vía rectal absorbe de todo: derechos sociales, sentido común, bienes públicos, democracia, consenso y hasta eventos deportivos y visitas papales.
El problema es que no retiene porque aún no ha aprendido a hacer la digestión inversa y lo devuelve todo por la misma vía pero transformado en truños que espantan. Bueno, espantan a la mayoría de la población porque los suyos están acostumbrados, son como esas familias en cuya vivienda hay un hedor permanente a repollo cocido que no perciben más que los recién llegados.
Por el recto del PP ha salido la trama Gürtel, con el amiguito del alma y el sastre del todo gratis; el inefable constructor de aeropuertos para el paseo de jubilados, Carlos Fabra; la apisonadora de barrios de interés histórico y cultural con bolsos de Vuiton, doña Rita; de harpías que odian a esos piojosos parados, como la Andreíta Fabra, la sobrina del anterior, esa del que se jodan, y la tal Pilar Sol ese ectoplasma indignado porque los parados se compran teles de plasma; el Zaplana de la Terra Mítica; y los trincones de la Fórmula Uno, la Copa América y las visitas del papa... por no hablar de los bancos.
A estas alturas cualquier lector avispado se habrá dado cuenta de dónde tiene el recto el PP: en la Comunidad Valenciana. Lo mismo que tiene en la Obra las porras de apalear a los manifestantes y en la Virgen del Rocío las soluciones para acabar con el paro.
Lo que seguimos sin saber es dónde tiene el cerebro, pero seguiremos buscándolo.

"El sitio", de Navarro Beloqui



Después de Nafsak, su primer libro de poemas, nos regala El sitio (Ediciones Tantín). Navarro Beloqui, un poeta de palabra difícil pero bella y aquilatada, vuelve a sorprendernos con esta nueva creación, extraña tanto en su fondo como en su forma.
El sitio es una plaquette, es decir, un librito de muy reducidas dimensiones, de apenas veinte páginas, en el que Navarro Beloqui incluye poemas, pero también algunos relatos en prosa. Todo ello en microtextos. Cada obra ocupa una página de la plaquette y algunas solo tiene tres versos:

Desbroza de trigales el aciano,
mirada garza, esperanza encarnada,
cielo sin nubes, entretanto.

El estilo de Navarro Beloqui, como digo, es preciso, directo y casi urgente; con un extraordinario dominio de la palabra crea bellas construcciones poéticas dotadas de potentes imágenes.

Saludo al bracero y te sueño latente
en el sur de la colina,
un suspiro de la palma y el fulgor de las estrellas.
Todo ello
está en las manos del que navega el campo
con el timonel del arado enyugado en las nucas de los fieles.
Recluido en el brillo de esta meseta subastada
y la luz, divino tesoro,
a tiempo con la estela de la rueda en carro. 

Y ello en un envoltorio peculiar y muy original, pues las raíces cántabras del autor lo han llevado a enlatar El sitio. Sí, como lo leen, la plaquette se vende dentro de una lata similar a las de las anchoas del Cantábrico (pero sin aceite)




España milenaria



¿Dónde están los del imperio hacia Dios,
los de la unidad de destino en lo universal,
los de las tardes gloriosas en la plaza de Oriente,
los del rosario y la peineta,
de la espada, el cilicio y las preces?

¿Qué fue aquellos de las ovaciones al Caudillo,
de las denuncias del contubernio,
de los insultos a la Europa masona y prostituida,
de las banderas y las palmas alzadas,
de la devoción y el orgullo patrio?

¿Adónde fueron los del Cristo del Gran Poder,
los de a mí la Legión y las procesiones,
los de la reserva espiritual y las vigilias de Acción Católica,
los del correaje y los gritos marciales,
los de la Purísima y las cosas como Dios manda?

 ¿Y qué fue de aquellos de la vida en blanco y negro,
de las sotanas futboleras en patios embarrados,
de las caricias de coronillas endomingadas,
de las oraciones y los himnos en el pupitre,
de la Inmaculada, el palio y la sangre?

Yo os lo diré: donde siempre estuvieron.

En el Consejo de Ministros,
en los consejos de administración,
en las altas magistraturas,
en las sacristías, los concilios y prelaturas,
en las direcciones de diarios y emisoras,
en las consejerías y las tribunas...

Saqueando, trizando, disolviendo,
robando, evadiendo, defraudando,
estafando, atracando, prevaricando,
desahuciando, traficando, despojando,
hurtando, arramblando, usurpando...
Agrediendo. 
 

Diario de Jürgen Toepfer: Patria

Nos engañan con palabras altisonantes como patria o nación que solo sirven para aclararnos quién es nuestro amo. Pero hemos aprendido que la patria es solo una idea que siempre nos acompaña. No tenemos dueños, sino compañeros de lucha.




Jürgen Toepfer
Mercenario en la RD del Congo

7 de noviembre



Hoy es 7 de noviembre. Se cumplen 76 años de aquel memorable día en el que los madrileños detuvieron a la puertas de la capital a las tropas fascistas del general Varela. Los militares había llegado la víspera casi sin oposición hasta Madrid, pero el engreído general Varela pensó que sería mejor dejar para el día siguiente la toma de la capital, para entrar de día y casi con banda de música . Se equivocó. Los madrileños detuvieron al fascismo durante todo la guerra.

Hoy, los herederos de aquellos fascistas sublevados lo ocupan todo, no solo en Madrid, sino en España y gran parte de Europa. Los puestos políticos y los financieros. Y pretenden llevarnos de nuevo a tiempos pasados.

Hoy es un buen día para recordar aquella gesta, en la que un pueblo prácticamente desarmado y desharrapado detuvo la brutal maquinaria militar del fascismo internacional solo con su voluntad de no querer entregar su libertad a nadie.

El 7 de noviembre debería ser el Día de la Comunidad de Madrid. Una victoria popular. Una gesta por la libertad, no como el 2 de mayo de 1808, que fue un levantamiento popular para defender a nuestro Dios, a nuestra Iglesia y a nuestro Rey.
Soy de los que piensan que fue un levantamiento reaccionario, un Vivan las cadenas.

Cuánto mejor para España si José Bonaparte hubiera permanecido en el trono unas cuántas décadas. Cuánta miseria nos hubiéramos ahorrado desde entonces y que liberación verse privado de los borbones, desde Fernando VII, el rey felón, hasta este que tenemos ahora, monarca cazador sin escrúpulos de elefantes y mitrofanes indefensos, legado del franquismo. Y entre medias de ambos cráneos coronados, dos siglos de atraso, superstición y corrupción.
 



Un mes al sol





Un mes se cumple desde que estoy al pairo con calma chicha. Cinco lunes al sol con sus días intermedios al completo. Un mes de vacaciones forzosas al que le esperan otros cinco más por delante. En este tiempo, que esperaba de sosiego y de grandes espacios de tiempo vacíos, me ha sucedido de todo y casi todo malo. Con la “santa” con un broncoespasmo en parada casi total como yo;  se me rompieron la impresora y el microondas. Cuando estaba en un centro comercial, con el microondas nuevo en el maletero del coche, se me fundió la batería. Pocas cosas hay que me den más rabia que las averías del coche: llamar al servicio de emergencias, ir al taller etc. Afortunadamente, en un ahora tenía batería nueva instalada. Al menos el seguro funciona bien.
Mi hija mayor dejó la casa en la que vivía de alquiler. Se fue un mes antes de que acabara el contrato y la casera le dio vía libre e incluso le prometió que le devolvía la fianza. Pero a la hora de la verdad, “donde dije digo, digo Diego”. La casera es un mal bicho sin palabra, una impúdica sinvergüenza. Dice la empleada de la inmobiliaria que es una señorona de alto estatus económico. No me extraña, con esa moral de saqueadora de jovencitas llegará lejos. Se ve que cuanto más dinero tiene la gente más avariciosa se vuelve. Le he dado su nombre a una prostituta trepa de la novela que estoy escribiendo. Aunque me estoy planteando si se lo merece. Mi personaje es mucho más honesto.
Pensaba que en noviembre la cosa sería más llevadera, pero los indicios no apuntan por ahí. Probablemente mi hija pequeña (tengo dos)  tenga que hacerse una artroscopia en la rodilla para arreglar un menisco averiado. Nada grave.Pero fundamental para poder practicar su deporte favorito: el roller derby.

Este mes, pese a todo, he tenido tiempo para avanzar en las dos tareas que impuse al saber que sería victima de un ERE temporal: Hacer ejercicio, algo que tenía olvidado desde hace años, y adelantar en mi novela.  

Todas las mañanas salgo a caminar/correr por la orilla del río. Me llevó la cámara y me detengo a admirar la fauna, que no es poca, como ya sabrán los que me siguen en el Facebook, donde cuelgo las fotos. Madrid Río es un espacio muy destacado de la ciudad que merece la pena visitar y disfrutar, a pesar de la gran cantidad de locos que circulan en bicicleta. La gran cagada de Ruiz Gallardón (el actual Ministro Mordaza) en este proyecto, además de arruinar a los madrileños, fue mezclar a peatones y ciclistas por los mismos caminos. Algún día tendremos un disgusto.


De la novela no diré nada nuevo sobre lo que ya escribí aquí cuando la comencé; solo que escribo a buen ritmo pero sin agobios, cuando me apetece y enriqueciéndola cada día con nuevos giros. Me gusta improvisar y retorcer la historia. Se disfruta más escribiendo una novela cuando no sabes qué va a suceder, cuando improvisas, cuando la propia trama te lleva por derroteros que tú desconocías. 
Hay escritores a los que les gusta tener todo atado y bien atado. A mí no. Prefiero que fluya y que la historia me lleve a mí en lugar de dirigirla yo. Confío en acabarla antes de fin de año.

A todo esto, mi editor sigue desaparecido en combate desde hace más de un año. Espero que algún día resurja de donde quiera que esté y sepa algo de él por algún conducto que no sea su Facebook. 

También he tenido tiempo de hacerme un tatuaje, lo que ha sorprendido a algunos de mis amigos. ¿Por qué me he tatuado? ¿Y por qué no? Era el único en casa que tenía la piel virgen. El motivo que me he grabado en el brazo es lo que yo llamo “La dama de fuego” y que reconocerá cualquiera que haya leído mi novela “Sangre de caballo”. No obstante, lo explicaré con más detalle en otro post. El tatuaje me lo ha grabado DeCraneo, un gran artista que recomiendo desde aquí. Bueno y a mejor precio.

En resumen, que estoy muy a gusto en el paro (que no se entere la Báñez que me quita la mierda de prestación), lujo forzoso que me puedo permitir estos seis meses porque yo no he sido de esos malvados que han vivido por encima de sus posibilidades y llevado a España a la ruina. Es un placer inmenso no ver ciertas caras y no cumplir determinadas rutinas alienantes. Pero en este asunto prefiero no entrar, al menos de momento. Tiempo habrá.
Quería hacer un balance de mi primer mes subvencionado por el INEM y me ha salido algo así como Querido Diario. No importa, ahí queda. Espero no haber aburrido.

Fantasma del tiempo


Fantasma emergido de la espuma del tiempo,
aparición con sorprendente hedor a rancio.
Perdida la calidez y el buen juicio de antaño
agita el espantajo del sarcasmo zafio.
Aún recuerdo aquel trato sensible y elegante
reducido hoy a un penoso arrastrar de pies enlodados.
Izado del fondo como un pecio antiquísimo,
retorna con el cascarón hueco
incrustado de parásitos negros.
Vuelvo la cara, no soporto el fétido hálito.
Regresa a la fría fosa del olvido.



(La foto pertenece a este sitio)

La plaquette "El Sitio", de Navarro Beloqui



Hace un par de años publicaba en este blog una entrada con el primer libro de poemas de un joven poeta. Se trataba de Navarro Beloqui y su obra, Nafsak. Decía que pronto oiríamos hablar de nuevo de él y no me equivoqué.
El próximo día 19 de octubre presenta en Santander una nueva creación. Se trata de la plaquette El sitio, (Ediciones Tantín), una obra difícil de catalogar que además de poemas incluye también prosa poética.
A la espera de tener en mis manos el texto, que sin duda será de tan excelente factura como Nafsak, adelanto aquí los datos de su presentación por si alquien quiere animarse.

Será, como digo, el día 19 de octubre, a las 20.00 horas en el hotel  Santemar, de Santander. Además de disfrutar de las lecturas de Navarro Beloqui, los asistentes podrán degustar también anchoas del cantábrico, ya que la empresa envasadora Codesa patrocina el acto.
Literatura y gastronomía cantábrica juntas en una novedosa presentación literaria para que aprevechen el alma y el paladar.

Navarro Beloqui, durante la presentación de Nafsak 
en el Ateneo de Madrid, en noviembre de 2010


Catecismo de San Expedito, Mártir: del alma de los Mercados


Del Catecismo Libertario de San Expedito, Mártir:

Epígrafe 9: ¿Por qué no se ve el alma de los Mercados?

Porque el alma es también inmaterial, y como lo inmaterial no puede ser captado por los sentidos (vista, tacto, gusto, oído, olfato) , no la podemos ver, palpar, oír, etc. pero el alma de los Mercados es el principio vital, aquello por lo que el capitalismo vive.

La recomendación de San Expedito: Es una contradicción en sí misma hablar del alma de los Mercados, porque los Mercados no tienen alma. Los Mercados son la fachada de cartón piedra levantada por los especuladores financieros para engañar a las gentes simples haciéndolas creer en la inevitabilidad de los procesos económicos. De este modo nos esquilman a todos, se ríen de nosotros y perpetúan (y agravan) un sistema injusto. Pero es mentira, detrás de los Mercados solo hay gentuza a la que, siempre que sea posible, conviene pegarle una patada en el culo... metafóricamente hablando (o no).

Catecismo Libertario de San Expedito Mártir,
Patrón de la Acción Directa y su Aplicación Consecuente (AD/AC)

La decadencia de los políticos


El juez Santiago Pedraz de la Audiencia Nacional, en el auto en el que dejaba libres sin cargos a todos los detenidos por la manifestación del 25 de septiembre en Neptuno, justifica en parte las movilizaciones populares en "la decadencia de los políticos".
A primera vista, es decir, en una apreciación somera y superficial, este juicio puede ser compartido por la mayoría de la sociedad española, otra cosa es que el citado juez tenga derecho a entrar en esas consideraciones.
El "pijo ácrata", como ha calificado a Pedraz otro pijo de libro, Rafael Hernando, portavoz adjunto del Partido Popular, ha puesto de los nervios a la plana mayor del PP, que no admite críticas ni contradicciones a la deriva totalitaria en la que lo ha embarcado Mariano Rajoy.
Sin embargo, para hablar de decadencia es preciso haber tenido antes un momento de esplendor. El Diccionaro de la Real Academia define decadencia como "Declinación, menoscabo, principio de debilidad o de ruina". Y en España no hemos tenido apenas menoscabo en la condición plana y anodina del político patrio. Ni siquiera hubo un momento cenital en la cada día más cuestionada Transición, ni en los primeros gobiernos de Felipe González. Hoy, la mayoría de nuestros exgobernantes están perfectamente acomodados a sueldo de las empresas multinacionales a las que favorecieron mientras eran "servidores públicos". Bien es cierto que Rajoy y su gobierno baten recórds en su servicio a la banca alemana y que lo hacen de forma zafia y con poco disímulo. Rajoy se parece al policia Frank Drebin interpretado por Leslie Nielsen en las películas de "Agárralo cómo puedas", que dejaba un rastro de destrucción a su paso. Solo que Rajoy no tiene gracia. Probablemente si preguntan al presidenre dirá que prefiere que lo comparen con Godzilla. A fin de cuentas Rajoy ha tenido éxito: ha destruido el Estado del bienestar sin que la mayoría de la población levante una ceja.  
Eso me reafirma en lo que pienso y escribo aquí desde hace tiempo: que la decadencia no es solo de los políticos, sino de la sociedad española, que vive narcotizada y como ajena a su propio futuro. Esta alienación es un éxito claro de la clase política y de los medios de comunicación, en especial de las cadenas televisivas.
Francisco Ferrer i Guardia, creador de "La Escuela Moderna",  ya advertía en 1904 de que los Gobiernos han fomentado siempre la ignorancia popular porque "la ignorancia facilita la dominación". La aplicación práctica la podemos comprobar con los recortes educativos y científicos aplicados por el tertuliano metido a ministro/monaguillo, Juan Ignacio Wert.
Hoy el opio del pueblo no es la religión, como afirmaba Marx. Los tiempos cambian y esa droga ha sido reducida a estrechos círculos, aunque no por pequeños menos poderosos y fánaticos. No, hoy la alienación vienen por otras dos drogas: la cocaína de la telebasura y la heroína de los dispositivos electrónicos móviles, ya saben, los ipad, ipod, blackberry, tabletas, smartphones y demás zarandajas sin los que la mayoría de la gente no puede vivir.
Ambas, telebasura y dispositivos móviles, sirven para tener embelesados a diferentes grupos de gente. Es cierto que mientras la telebasura no tiene justificación alguna, los dispositivos son herramientas muy útiles (gracias a ellos los antidisturbios han dejado de golpear con impunidad). Pero, en ninguno caso deben ser el centro de la existencia, como ocurre cada día con más gente. Por eso, mientras esas dos drogas sigan imponiéndose en nuestra sociedad no habrá reacción posible.
Porque, volviendo al principio, es cierto que tenemos unos políticos mediocres y decadentes, pero se bastan para controlar con sus burdas manipulaciones a una sociedad mediocre y decadente como la nuestra.



La foto es de este blog.