17 de diciembre de 2008

Al fin pude conocer al mejor biógrafo de Xavier Mina

El documental sobre la vida del guerrillero navarro Xavier Mina se presentó ayer en la Casa de América, lo que me permitió tener la ocasión de conocer personalmente a su principal biógrafo, Manuel Ortuño, quien ha dedicado toda su vida reivindicar al personaje, desconocido en España pero héroe en México por su vertiente de insurgente y antifernandista.
Departí un rato con Ortuño antes y después de la proyección y me subyugó el entusiasmo que este hombre, culto y amable a partes iguales, siente por la figura de Mina.
El documental, conducido por Javier Nart y dirigido por Albert Solé, repasa la vida de Xavier Mina desde su irrupción en la vida pública cuando estudiaba en Zaragoza, hasta su fusilamiento en México. Siempre sobre la base de las investigaciones de Manuel Ortuño.
El equipo de rodaje ha viajado por España, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y México, es decir, siguiendo el rastro de Mina por los principales escenarios en los que se movió. Es un buen documento divulgador de la vida de este hombre, que en España es un completo desconocido (conocemos más a su tío, Espoz y Mina). Quizá por eso el trabajo se centra sobre todo en sus andanzas españolas más que en las mexicanas, aunque su peripecia novohispana esta muy bien recogida.
Pese a los cuatro o cinco libros que Ortuño ha publicado sobre Mina, continúa trabajando incansable para averiguar más detalles de su vida. Uno de los últimos datos que ha descubierto, según me comentó, es que el guerrillero se comprometió en matrimonio, poco antes de morir, con la hija de uno de los hacendados que lo apoyaban.
Pero la capacidad investigadora de Ortuño va más allá de Mina y me llevé una agradable sorpresa cuando, después de regalarle mi novela Memorias del guerrillero con dos cabezas, en las que Mina es uno de los principales personajes, le explicaba que la novela comienza y acaba en México, en 1862, con la expedición encabezada por el general Prim. Entonces, Ortuño, con una sonrisa me dice que precisamente está escribiendo ahora sobre la aventura mexicana de Prim. Ya cuento los días que faltan para leer su nuevo trabajo.

12 de diciembre de 2008

Documental sobre la vida de Xavier Mina


Xavier Mina, el guerrillero navarro que combatió primero a Napoléon y a Fernando VII después, ya tiene un documental sobre su vida. Xavier Mina, sueños de Libertad se presenta el día 16 de diciembre en la Casa de América de Madrid a las siete de la tarde.

Quien siga este blog sabrá que Xavier Mina es uno de los principales personajes de mi última novela, Memorias del guerrillero con dos cabezas. Mina es un héroe en México porque su lucha contra el absolutismo de Fernando VII le llevó a aquellas tierras, donde coincidió en los métodos aunque no en los objetivos finales de su lucha con los insurgentes de la Nueva España. El navarro buscaba acabar con el absolutismo para reinstaurar la Constitución de 1812 y los criollos mexicanos querían la independencia. Hoy día Mina es un héroe en México mientras que en España está casi olvidado.

El documental sobre el el guerrillero navarro ha sido dirigido por Albert Solé y está basado en las investiaciones de si principal biógrafo, Manuel Ortuño, quien ha reconstruido su historia , su vida y su pensamiento gracias a una profunda investigación de muchos años.

10 de diciembre de 2008

Crítica a "Memorias del Guerrillero con dos cabezas" en el Tintero

Yolanda Barambio ha publicado esta crítica en el Tintero, de la Comunidad de El País, sobre "Memorias del guerrillero con dos cabezas", que os copio a continuación. El enlance es este.

Francisco Galván nos cuenta la historia del guerrillero con dos cabezas, una novela histórica con una trama apasionante que engancha desde la primera de las páginas; nos introduce en la España de 1800, nos hace conocer de cerca a Goya, e incluso, salvar de la desmemoria la cabeza de Velazquez. Leandro Honrubia Xicopetec, hijo bastardo de un rico hacendado español y una india mexicana, se traslada a Madrid para trabajar como aprendiz de Francisco de Goya, así comienza esta novela no exenta de reivindicaciones como la poca memoria que tenemos los españoles con nuestra historia y nuestros ilustres antepasados; o la incapacidad que aún arrastramos de no ver la evolución ni aunque la tengamos a dos palmos de nuestras narices. Así hicimos cuando expulsamos a un rey francés ilustrado y que abolió la Inquisición, a cambio de instaurar una monarquía, se supone que española, aunque fuera analfabeta y absolutista. Esta y otras muchas reivindicaciones nos las encontramos en una novela magníficamente escrita, con un argumento realmente original.
La novela histórica está de moda, pero lamentablemente para unos, y a fortunadamente para los lectores, aún nos queda el refugio de los buenos escritores y las buenas novelas, históricas o no.
Mención aparte merece la imagen que nos lanza Galván de Goya, en su persona se escenifica la frustracción de no ver su adorada ilustración ni siquiera en aquellos que debieran simbolizarla. Un pintor que odiaba todo aquello que le daba de comer y que le sometía. Una frustración que nos toca de cerca, que experimentamos todos los que tenemos sueños, es la frustración de quién quiere creer en las utopías, de aquellos que esperan siempre que el tiempo les de la razón y por fin demostrarle al planeta y a sí mismos que un mundo mejor es posible.
Este periodista y escritor se aleja del fervor patrio y el maniqueismo, simplemente quiere ofrecer una visión realista e histórica que es el telón de fondo de una trama apasionante, la de un mexicano que viaja a través de la España de 1800 y observa los acontecimientos desde una prespectiva nueva y mucho más objetiva.
Memorias del guerrillero con dos cabezas (Algaida), es un gran ejercicio de buena literatura, buena historia y buen entretenimiento. Redonda

1 de diciembre de 2008

El mapa del tiempo


¿Es posible viajar al pasado, matar a mi abuela antes de que sea madre y regresar a mi propio tiempo sin que esto afecte a mi nacimiento? La respuesta que Félix Palma da a esta vieja paradoja nacida de los hipotéticos viajes temporales es un sí rotundo. ¿Por qué? ¿La muerte de mi abuela no evitaría mi nacimiento? Para el escritor onubense esto no sucedería porque, según la tesis que desarrolla en El mapa del tiempo (premio Ateneo de Sevilla, Algaida), el crimen no alteraría el devenir histórico ya escrito, sino que abriría un universo paralelo a partir de ese suceso anómalo. Ese mundo, divergente más que paralelo, me atrevo a añadir, se desgajaría de la línea natural del tiempo sucedido como la rama de un árbol se separa del tronco. Y podría haber miles de ramas si se produjeran miles de alteraciones con la de mi abuela.
El mapa del tiempo, magnífica novela que ha ocupado mi entusiasmo durante los últimos días, es un espléndido ejercicio de doma por parte de Félix Palma. Un ejercicio honrado en el que, sin trucos ni fraudes al lector, consigue culminar con éxito la titánica tarea de hilvanar todos y cada uno de los cabos de ese tiempo que surcan el relato como las nervaduras de una hoja y que tienden a escaparse por la tangente de la novela al menor descuido.
Es magnífica la ambientación que logra Felix Palma de la época victoriana, un tiempo en el que convivieron los arcaicos restos del pasado y el esplendor de la modernidad; los anticuados corsés que torturaban los delicados cuerpos femeninos y los relucientes cromados de las nuevas máquinas que comenzaban a surcar la tierra impulsados por los milagrosos motores de vapor; los estrechos prejuicios sociales de aquella estratificada sociedad imperial y las más desmesuradas y coloristas fabulaciones sobre el mundo, la ciencia y la técnica.
Si se presta atención es posible incluso escuchar el crujido de los remaches metálicos de la ferralla industrial y oler el penetrante aroma que desprende la combustión de las farolas de gas. Todo ello envuelto en un turbio ambiente cuasi tenebrista que contrasta con el optimismo sobre el futuro que se vivía en la época. El mapa del tiempo sugiere una fusión de sensaciones entre el romanticismo tecnológico de Metrópolis y la ensoñación futurista de Blade Runner.
La remota pregunta que subyace en la novela no es tanto si se puede viajar en el tiempo y modificarlo, sino si acertaremos al tomar una decisión u otra en nuestra vida cotidiana, si no nos equivocaremos al tomar el camino de la derecha o el de la izquierda. Al fin y al cabo, la vida no es más que una sucesión constante de decisiones, de elecciones, de opciones entre varias posibilidades y, por ende, de descartes continuos.
Durante la presentación de la novela en Madrid (en el Hotel Kafka), el autor confesó que le resultaba muy difícil opinar sobre su obra y que iba forjándose una idea de lo que había escrito gracias a las opiniones de los demás. Querido Félix, espero haberte aportado mi granito de arena para que concluyas finalmente que has creado una gran obra.

CINCO PUÑALADAS Y UN DISPARO

¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! ¡Bang! ¡Zas! Expiró aferrado al policía, pensando en sus hijas. No pudo soportar que lo multara por...