26 de marzo de 2010

"El tesoro de Vulturia" gana el IV Premio Ateneo de Sevilla de Novela Histórica


Mi novela El tesoro de Vulturia ha ganado la cuarta edición del Premio Ateneo de Sevilla de Novela Histórica que convocan el citado Ateneo y la Editorial Algaida (Grupo Anaya).
Me lo comunicaron anoche y, como es natural,  estoy muy contento.
El tesoro de Vulturia es otro relato con los mismos protagonistas que la primera novela que escribí, De buitres y lobos, ambientada, por tanto, en el último tercio del siglo V, cuando los visigodos comenzaban a penetrar en la Hispania romana.
De momento, poco más puedo contar, solo que la editorial quiere que la novela salga en mayo.

Copio aquí la nota de prensa que acaba de hacer pública la editorial y que se puede consultr directamente en su blog aquí.

Francisco Galván con la obra "Retorno a Vulturia" ganador del IV PREMIO ATENEO DE SEVILLA DE NOVELA HISTÓRICA dotado con 12.000 euros € convocado por el Ateneo de Sevilla y Algaida Editores (Grupo Anaya)

Reunido el jurado del IV Premio Ateneo de Sevilla de Novela Histórica, ha decidido por mayoría que la obra ganadora sea: Retorno a Vulturia, de Francisco Galván (que se presentó con el lema Wulfric). La dotación del premio es de 12.000 euros y la obra será publicada en mayo por Algaida Editores.
Sinopsis:
Francisco Galván narra, en clave de misterio y aventuras, uno de los episodios más trascendentales y menos divulgada de la Historia Antigua de España: la llegada de los visigodos a la Península.
El héroe visigodo Wulfric vive en Segovia con su mujer, la bella hispanorromana Silvia Valentina, tratando de poner orden en una Hispania sumida en el caos por las constantes oleadas bárbaras y la falta de gobierno. Allí recibe la visita de Cecilio, jefe de la colonia de leprosos asentada en Vulturia, antigua ciudad abandonada tras una epidemia. Eurico premió los servicios de los leprosos permitiéndoles ocupar la ciudad, y ahora viven de sus magníficas piezas de alfarería. Sin embargo, Cecilio le informa de que están siendo asesinados por los caminos y le pide ayuda. Paralelamente a estos acontecimientos, Tarbalés, el nieto del mítico rey alano Atax, busca en Roma financiación para derrocar a Genserico, el anciano rey de los vándalos asentado en Cartago. El acaudalado armador y comerciante Marpesio Silicio se ofrece a ayudarle a cambio de contraprestaciones comerciales y económicas cuando sea rey.

Y para quien todo esto le sepa a poco, pongo el enlace con la información publicada por Europa Press, con unas breves declaraciones mías.

7 de marzo de 2010

Adiós

No, no es una despedida. Es el título de la revista que edita la Empresa Mixta de Servicios Funerarios de Madrid (EMSFM).
La encontré ayer en el tanatorio de la M-30, adonde acudí ante la llamada de un buen amigo al que se le había muerto el suegro. Despues de saludarlo a él, de dar el pésame a su mujer y de hablar de cosas triviales, como sucede en estos momentos tan difíciles, mi amigo me mostró la revista Adiós, tres de cuyos ejemplares de enero/febrero de 2010 se hallaban en una repisa del minivestíbulo de la sala-velatorio que les habían asignado.
-¿Tú te crees la poca vergüenza que tiene esta gente? -me dijo mostrándome la portada de la revista.


 Le eché un vistazo y tuve que darle la razón. No se puede ser más estúpido ni pecar de mayor falta de tacto y respeto a una familia que acaba de perder a uno de sus miembros que ponerle una revista delante de las narices en la que se habla de "Secuestro de cadáveres".
Nadie reprocha a la EMSFM que edite una revista y que haga las portadas que le dé la gana, pero ponerlo en un velatorio me parece de un mal gusto fuera de lo común... y eso que soy una persona con cierta dosis de humor negro.
Eché un vistazo al contenido de la revista. La redactora jefa es Nieves Concostrina, una respetable colega mía, especializada en asuntos relacionados con la muerte y el más allá, a la que seguí durante un cierto tiempo en su colaboración Polvo eres, de Radio 5, y con la que, incluso, tengo amigos comunes.
De hecho, el título de la revista hace alusión a un reportaje muy digno de Nieves en el interior.
También me llamaron la atención estos chistes, malos a más no poder y, una vez más, inadecuados para estar en un lugar donde los apenados deudos velan a un interfecto de cuerpo presente.



No he querido reproducir aquí la publicidad que incluye la revista, la mayoría de ella sobre ataúdes. Perdón, en la terminología de las empresas del sector arcas fúnebres, que eso de ataúd debe producir cierto rechazo.
Yo me pregunto si habrá alguien que se decida a comprar una de estas arcas para su finado solo por ver la publicidad de la revista mientras aguarda la llegada del tipo del seguro que gestiona el entierro o la incineración pertinente.
Por cierto, esto me recuerda una anécdota de cuando murió mi padre. Estábamos hablando con el representante del seguro cuando le sonó el teléfono móvil. ¿Adivinan la sintonía que tenía en el aparato? La muerte tenía un precio.

CINCO PUÑALADAS Y UN DISPARO

¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! ¡Bang! ¡Zas! Expiró aferrado al policía, pensando en sus hijas. No pudo soportar que lo multara por...