21 de diciembre de 2012

Este blog cambia de casa

Amigos, este blog cambia de casa. No es que me hayan desahuciado, no. Al contrario, es un cambio a mejor.
Dejo el formato blog de Blogger y me paso a un dominio propio que me permitirá más posibilidades, ya que quiero iniciar una nueva etapa que será mucho más interesante para mí, pero también para los que amablemente me habéis seguido en esta dirección y, por supuesto, para todo aquel nuevo que quiera acercarse a:


He esperado a hoy, 21 de diciembre de 2012,  para hacer el cambio porque como decían que se iba a acabar el mundo lo mismo trabajaba en balde. Pero parece que seguimos aquí, sobre el planeta Tierra.

En el nuevo website tengo intención de ofrecer mucho más, entre otras cosas, novelas enteras que podréis leer gratis. O comprarlas muy baratas si preferís leerlas en vuestros dispositivos electrónicos.

Por tanto, no es una despedida, sino un traslado. Espero seguir contando con vuestro favor y prometo hacer todo lo posible para ser más interesante que hasta ahora.

Si deseáis saber cuál es mi propósito en la nueva dirección podéis leerlo en este enlace de bienvenida.  

Saludos a todos.

Paco Galván

18 de diciembre de 2012

Tengo otro martín burguillo en la pared


Desde la semana pasado tengo un nuevo martín burguillo colgado en una pared de mi casa. Un cuadro muy especial para mí porque lleva mi apellido, Galván, en ruso.

Me lo regaló el otro día Alfonso Martín Burguillo, el autor, del que ya he hablado aquí en otras ocasiones con motivo de su obra y sus exposiciones. Fue una sorpresa mayúscula y me hizo mucha ilusión. Te estaré eternamente agradecido, amigo.

El cuadro, de 40 x 40 cm, tiene su historia. Hace un par de años más o menos, Alfonso vio en la estantería de mi casa un ejemplar de la traducción rusa de mi novela Las esmeraldas de Cortés y le llamó la atención el diseño de la portada y sobre todo mi apellido trasladado a la grafía cirílica escrito en vertical: Гальван. Se le ocurrió que podría incorporarlo como rótulo a una de las bolsas que pinta en sus cuadros. Algo inusual porque normalmente Alfonso pinta las bolsas tal como son, sin añadirles nada.

Así salió de su mano este cuadro que ha dado la vuelta al mundo en diversas exposiciones internacionales y que ahora regresa... a mi casa.

Gracias una vez más, amigo.

15 de diciembre de 2012

"Las creyendas de San Porfirio", en Amazon por 0,95 €

Acabo de incorporar a la tienda virtual Amazon.es mi novela Las creyendas de San Porfirio, un relato que hasta la fecha solo había aparecido en gallego.
Quien desee leer Las creyendas puede adquirirla aquí, a un precio más que barato: 0,95 euros.

Las creyendas, como ya comenté en este blog para la edición en gallego, es una novela a medias entre el esperpento y la comedia negra en la Galicia de los años ochenta. Un esquizofrénico cuenta su historia en un cuaderno para cumplir una revolucionaria terapia impuesta por los doctores que lo tratan. Explica sus experiencias como enterrador en el concejo de Vilabouta, donde debe dar tierra a don Onofre, un viajante de comercio recién fallecido. Pero a los pocos días del sepelio se descubre que don Onofre, poco antes de morir, había comprado varios décimos de la Lotería de Navidad que resultaron agraciados con el premio Gordo. ¿Dónde están esos décimos?, se pregunta su atrabiliaria viuda. ¡En el traje que le sirvió de mortaja!, ya que fue inhumado con la ropa que llevaba puesta cuando murió en un terrible accidente de tráfico.

La locura que se desata para buscar los décimos, premiados con 300 millones de pesetas de las de antes, lleva a Sebastián, su único hijo, a Madrid, donde descubrirá la doble vida del padre. Un viaje que no solo será por la geografía nacional, sino también al interior de su conciencia, que se removerá a medida que va averiguando que su padre no era el que aparentaba. Pero Sebastián no es el único que va detrás de la pista del dinero: un guardia civil putero, un proxeneta violento y cabrón y un detective un tanto raro, entre otros disparatados personajes, tienen el mismo objetivo.

Naturalmente, en mi página de autor de Amazon, podéis encontrar más novelas mías, tanto en papel como en libro electrónico

12 de diciembre de 2012

"¿Está ocupada esta silla?", de Max Lemcke



La crisis agudiza el ingenio y muchas de las ideas que surgen impulsadas por la necesidad cuajan y se convierten en brillantes negocios. Quizá el microteatro no naciera de la crisis, pero en España ha tenido un auge enorme gracias a ella.
Uno de los locales más destacados de Madrid es Microteatro por Dinero (teatropordinero.com), en la calle Loreto y Chicote, 9, con precios de cuatro euros por representanción. Asequible a todos los bolsillos.

Estas obras se escenifican en unas habitaciones estrechas y alargadas que más parecen el dormitorio de un submarino, tan pequeñas que el aforo está limitado a quince personas. Pero lo que tiene de incomódo lo gana en proximidad a los actores, que están al alcance de la mano. Los días de función se representa hasta cuatro veces cada obra lo que permite verlas todas mientras te tomas unas copas.
Me pasé por allí el pasado miércoles y entre otras asistí al estreno de ¿Está ocupada esta silla?, del director de cine Max Lemcke. Una obra deliciosa, muy ágil y entretenida sobre las relaciones de pareja, en la que en quince minutos se demuestra aquello de que si se quiere se puede.
Un buen texto, un gran director (autor de los filmes Casual Day y Cinco metros cuadrados) y dos magníficos actores que bordan sus personajes, Cecilia Gessa y Ricardo Dávila.
La obra se representa los miércoles y los jueves a partir de las 23.30 horas.
Un buen plan para pasar un rato divertido, tomando una copa en pleno centro de Madrid y disfrutando de puro teatro y de grandes profesionales.

9 de diciembre de 2012

Ponga un imbécil en su mesa

Ahora que llega la Navidad (para ateos incluidos) es momento de hacer buenas acciones, por eso desde aquí voy a proponer que ensanchemos el alma, que olvidemos el negro pasado que dejamos atrás con tanto dolor, que obviemos la basura de presente y que pensemos en el oscuro futuro que nos espera ahí mismo, a la vuelta de la esquina, para jodernos un poco más.
Pero que esto no nos frustre y, como propongo, hagamos la buena acción de sentar a un imbécil a nuestra mesa. Sí, a un imbécil, pero no hace falta que sea un imbécil desconocido. Seguro que tenemos alguno muy a mano, muy cerquita, quizá en nuestra propia familia.
¿Que cómo saber quién es un imbécil y quién no? Hay muchas formas de imbecilidad, naturalmente, pero la más común es también la más fácilmente detectable. ¿Acaso no conoce a nadie que haya votado el PP? Pues eso. Busque a un tipo que haya votado al PP, es decir, a un soberano imbécil, y siéntelo a su mesa. Pero no para reírse de él, ni para abofetearlo por las funestas consecuencias que su insensata acción ha tenido para todos nosotros (Si es de Castilla-La Mancha necesitará terapia doble)
No, siéntelo a su lado y consuélelo. Sepa que si usted está jodido por su acción, él lo estará más. Porque si aún le queda un ápice de inteligencia (de esa de la que alguna vez hizo gala aunque ya no recordemos cuándo fue) estará muy apenado y llorará para sus adentros aunque no lo reconozca. Incluso puede que haya perdido el empleo.
Dele pavo o besugo al horno o pollo asado si es que tiene recursos para ello, y muy suavemente consiga que reconozca que es un memo de la mayor especie.
Solo así conseguiremos desalojar del gobierno en las próximas elecciones a los mayores sinvergüenzas que han gobernado este país, a esos aplanadores del Estado social y de derecho ante los que el propio Franco palidecería.