23 de marzo de 2012

La carta



El sobre estaba sobre la mesa del despacho. Supuso que contendría la clave de su ordenador privado o quizá  alguna recomendación de última hora de su antecesor en el cargo. Lo abrió y comprobó que contenía una carta con el sello de una gran multinacional.
El texto, muy breve, decía así: “Si usted es generoso con nosotros sabremos recompensarlo después, cuando acabe su mandato, lo mismo que hemos hecho con quienes lo precedieron”.
Estuvo a punto de llamar a su secretario, indignado por aquella propuesta que más parecía un soborno. Pero se contuvo. Tomó asiento en el mullido sillón que acaba de heredar, y recapacitó. Pensó en los destinos de sus antecesores y esbozó una sonrisa. Se guardó el sobre en el bolsillo interior de la americana y se encaminó a su primer consejo de ministros.

8 comentarios:

  1. Sospecho que esas cartas, son mas habituales de lo que podemos imaginar. Deben tener una plantilla en formato PDF lista para imprimirla.

    Saludos.

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  2. Rodericus, yo pienso como tú, aunque quizá no sea de forma tan burda. Pero el mensaje seguro que les llega a todos

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  3. ...y lo poco que han durado aquellos que se han atrevido a hacer oídos sordos a semejantes misivas!!

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    1. Uno llega a pensar que incluso han firmado el Ok a esa carta antes de ser candidatos.

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  4. O la llamada disimulada de un tal Obama o de una cual Merkel, si don Vito está ocupado. Siempre se puede matar al mensajero.

    Luego, obviamente, tú también disimulas: te vas a hacer bolos por ahí para dar charlas de lo que casi ni entiendes. Un trbajo muy honrado.

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  5. Yo creo, vecino, que las llamadas vienen de más arriba de Obama y Merkel, que son meros monaguillos.
    El segundo párrafo no lo pillo.

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    1. Por eso digo que la llamada es "disimulada". El segundo párrafo se refiere a las pingües andanzas como conferenciantes de Aznar y, ahora, ZP.

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    2. Ah, lo suponía, pero la redacción me había despistado.

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