27 de diciembre de 2011

La corte del faraón

Llegado el momento oportuno
el bribón se cambió el antifaz
por la máscara de contrición
y descendió de su pirámide,
escalón tras escalón.
Paseó entre los súbditos,
acarició sus calvas
y hasta vertió alguna lagrimita.

La chusma, enternecida,
le besó la mano,
le tributó homenajes,
le rindió armas
y le lanzó vítores.
Olvidó que era un hampón.

Acabada la farsa, 
retornó por donde vino,
por la escalera de siempre,
a la pirámide perfecta.


4 comentarios:

  1. Ay, babilonio que marea...

    Ay, vámonos pronto a... ¿Finlandia?

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  2. ¿A Finlandia? A Babilonia mandaba yo a más de uno.

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  3. Siempre hubo pirámides.

    ¿Acaso somos diferentes?

    Saludos.

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