15 de diciembre de 2009

Un tesoro bajo la estatua de Cervantes

A veces, aunque solo muy de vez en cuando, las molestas obras con las que los alcaldes se empeñan en castigar a los sufridos ciudadanos de las ciudades vienen con sorpresa incluida, como los roscones de reyes o los huevos kínder. Pasó en Murcia, donde unas obras para construir un aparcamiento sacaron a la luz la ciudad musulmana del siglo XIII; ocurrió también hace unos años en la plaza de Ramales de Madrid, donde las obras de otro aparcamiento dejaron al descubierto la cripta de la iglesia de San Juan, donde fue enterrado Velázquez (aunque aquí no hubo suerte y el cuerpo del pintor no apareció); y acaba de suceder estos días en las obras de ¡otro aparcamiento! (hay que construir uno por kilómetro cuadrado para recuperar nuestra historia). En esta ocasión, en la plaza de las Cortes para ampliar el parkings del Congreso de los Diputados. Los trabajadores han hallado el arcón de plomo que comenzó a ponerse en el siglo XIX junto con la primera piedra en algunas de las grandes obras públicas. Se trata del cajón de la estatua de Cervantes que se erigió allí en 1835 aunque posteriormente fue desplazada unos metros. La base no se movió y ha sido encontrada ahora por casualidad con el arcón intacto y sellado.

El descubrimiento es nuestra versión castiza de las pirámides egipcias, y además sin saquear. La espectacular noticia ha sido publicada estos días por el diario ABC, que informa también de que esta semana o la que viene, la “cápsula del tiempo” (como se dio en llamar a estas cajas en los años sesenta del pasado siglo) será abierta con gran expectación por especialistas del Museo Arqueológico Regional.

Cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad por el patrimonio histórico y respeto hacia el legado que nos dejaron los antepasados es difícil que no se entusiasme con noticias así. Y que no sienta curiosidad por conocer el contenido de la caja. Pero que nadie espere sorpresas. No será como el tesoro de Tutankamón. Lo habitual en estos casos era introducir monedas de la época, un diario del día, quizá la Gaceta de Madrid que recogía el decreto por el que se ordenaba erigir la estatua y poco más.

Sin embargo, el diario yerra cuando dice que ésta es la primera cápsula del tiempo que se colocó en Madrid. Más de veinte años antes que ésta bajo la estatua cervantina (obra del escultor Antonio Solá) se colocó otra en los cimientos de la Puerta de Toledo y, curiosamente, fue por orden del entonces rey de España José Bonaparte. Este monumento (cuya construcción se inició en 1813 para conmemorar la entronización del hermano de Napoleón y se inauguró en 1827 proclamando el poder absoluto de Fernando VII), para colmo, ¡tiene dos cajas! Una en la base que sufrió múltiples cambios de contenido en función del viento político cambiante de la época, y otra en el arquitrabe, como revela Luis Miguel Aparisi en su estudio “Alteraciones de la estatuaria madrileña”, publicado por el Instituto de Estudios Madrileños.

Es más, según Aparici, otra cápsula del tiempo, también anterior a la de la estatua de Cervantes, estaría bajo el monumento a los caídos del Dos de Mayo del Paseo del Prado (Plaza de la Lealtad), hoy dedicado a los Caídos por la Patria.

También se equivoca el ABC cuando dice que la de Cervantes fue la primera estatua dedicada a alguien que no fuera de la realeza o el clero. Aparici nos recuerda que el conjunto escultórico dedicado a Daoiz y Velarde en al actual plaza del Dos de Mayo (obra del mismo artista) es anterior a esta.

No quiero cerrar este texto sin subrayar que José Bonaparte está también en el origen de la estatua dedicada a Cervantes, porque él fue el promotor del monumento mediante un decreto firmado en 1810. En el mismo, el rey intruso dictaba que los derechos autor de las obras de Cervantes servirían para la conservación del monumento.

Sin embargo, la huida del rey junto con el ejército francés dejó el proyecto en suspenso, hasta que Ramón Mesonero Romanos, lo reivindicó de nuevo en 1833 con motivo del aniversario de la muerte del escritor.

Lo que es seguro es que seguiremos sin disponer de los restos del genial autor de El Quijote, porque la desidia de su tiempo provocó que, tras ser enterrado en un nicho perfectamente localizado de la iglesia de las Trinitarias Descalzas, con el paso de los años sus huesos fueran arrojados al osario del mismo templo, mezclándose con cientos de esqueletos anónimos e imposibilitando su identificación. La misma suerte corrieron Lope de Vega y Pedro Ruiz de Alarcón en la iglesia de San Sebastián. Pero esta es otra historia.

10 comentarios:

  1. Realmente interesante. Veamos a ver qué contiene la caja, igual hay doble sorpresa en este "huevo kinder".

    Saludos maestro.

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  2. Me ha encantado su articulo, en el que se da la opcion de que el contenido de la capsula sea incluso anterior a 1835, interesante ...

    Me he tomado la libertad de copiar algunos fragmentos de su articulo, haciendo mención a el original y publicarlos en un blog exclusivo sobre este tema, http://capsuladeltiempo-madrid.blogspot.com , si tiene algún problema con esta publicación ruego me lo indique para anularla.

    Saludos y gracias por este interesante trabajo.

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  3. Gracias, maño. la verdad es que estas cosas a mí, al menos, me resultan apasionantes. veremos que contiene la dichosa cajita. Yo apuesto por monedas y algún diario de la época o quizá el decreto por el que se deide la erección de la estatua.

    Ninfa del Sol, binvenida al blog. No me molesta en absoluto que uses mis textos siempre que cites el origen como es el caso.
    veo que tienes tú uno deciado en exclusiva al tema. Felicidades.
    respecto a lo que preguntas al inicio de tu comentario, no es así o yo me expresé mal. Lo que digo es que la costumbre de introducir una arqueta bajo los monumentos importantes con objetos de la época ya existía antes de 1835, por lo que la hallada ahora no es la más antigua de las que existen en Madrid.

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  4. Llevo siguiendo este tema desde el momento del descubrimiento de la capsula y tengo un especial intereses por tener conocimiento de lo que guarda en su interior. Me fascina estas historias del viejo Madrid y me pregunto cuantas más capsulas y reliquias siguen esperando enterradas en el subsuelo madrileño.

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  5. Yo abogo por una broma cervantina alusiva a los plomos del Sacromonte o un falso manuscrito del Quijote.

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  6. Eugenio, imagino que en la mayoría de los monumentos del siglo XIX habrá un arcón junto a la primera piedra, pero no te hagas ilusiones que de tesoros, pocos. Más que nada curiosidades para los historiadores.

    Juan Carlos, una buena broma sería encontrar un retrato de la Espe. Por cierto, habrá que ver qué mete ella en las arquitas de los monumentos que inaugura

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  7. Qué guay cómo te acercas a los pedazos de la historia de Madrid. Qué interesante. Es una lástima que vuestra historia sea tan cortita" apenas unos cientos de años hasta la Taifa de Toledo y poco más. Jajajaja... Chincha chincha :P Pues aquí lo que pasó hace poco fue que sacaron a la luz un muro medianero de la época romana en el carrer de la Ciutat (no sé si te hablé una vez de eso) y claro, conservarlo pasaba por echar abajo un edificio ruinoso que pertencía al Excelentíssim Ajuntament = ya la hemos cagado. Al final se enterró el muro con "urgencia" antes de que pasara a la categoría escándalo. Con esto sí se dieron prisa, con la Plaza Lesseps llevan 9 años de obras ininterrumpidas. La particularidad del muro romano que hallaron es que altera, en parte, el trazado de las calles romanas tal y como hasta ahora se pensaba que eran, una minucia de nada...

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  8. Santi, eres un petardo y un envidioso. Y como tu bien afirmas, allí lo que tenéi debéi esconderlo para que no se lo merienden los políticos. Aquí al menos algunas cosas van saliendo y recuperándose. Aunque otras cosas las van jodiendo sin remedio. Ya hablaré un día de estos de mi barrio y de las obras de la M-30 (a la que llaman Calle 30 para sustraerla a la obligatoriedad de declaración de impacto ambiental)

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  9. Que tengas unas Felices Fiestas y disfrutes con los tuyos.
    Saludos.

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  10. Muchas gracias, Flores rojas, te deseo lo mismo

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