24 de marzo de 2009

Homenaje-exposición a Miguel de Molina

Tuvo que ser dieciséis años después de su muerte pero al fin le llegó el reconocimiento en su país. Miguel de Molina, artista coplero, republicano y homosexual confeso es la excepción que debemos hacer al identificar este mundo de la farándula cañí con el franquismo y la España negra. El franquismo utilizó a los artistas del llamado género español para ponerle banda sonora a su régimen criminal. A ello se prestaron la mayoría de los cantantes, copleros o artistas, como les gusta llamarse a ellos, que no dudaron en doblar la cerviz ante el pequeño dictador.

Con el paso de las décadas se produjo tal fusión y confusión entre el régimen fascista y este tipo de expresión musical que aún hoy nos resulta difícil (para los que tenemos una edad casi provecta) evitar el efecto Paulov de identificar al uno con el otro.

Sin embargo, Miguel de Molina (Málaga, 1908-Buenos Aires, 1993) fue uno de los pocos, por no decir el único, que no tragó con el régimen recién impuesto. Su conocido republicanismo y su homosexualidad declarada le pusieron en la lista negra del franquismo. Lo primero quizá se lo podrían haber perdonado al tratarse de un gran artista (probablemente el número uno de entonces), lo que le hubiera venido muy bien al Régimen, pero su condición sexual, no. Era intolerable en aquel mundo de legionarios y sacristanes recién estrenado.

Miguel de Molina fue sacado del teatro una noche de noviembre de 1939 y apaleado. Probablemente dejado por muerto, según cuenta él mismo en su autobiografía, Botín de guerra.

Se exilió en Buenos Aires pero en 1942 el dictador logró que lo expulsaran también de Argentina y se fue a México. Regresó con Eva Perón y se convirtió en un ídolo cantando las mismas canciones de siempre que también interprtaban los artistas del régimen franquista: Ojos verdes o La bien pagá. Dicen los que saben que Concha Piquer le tenía envidia. ¡Vaya usted a saber!

Hace diez años, su sobrino nieto Alejandro Salade se vino a España cargado de baúles en los que traía, además de su exiguo equipaje de inmigrante, la voluminosa memoria del cantante. Buscaba que su país natal reconociera a tan ilustre exiliado y que todos los objetos que fueron de Miguel de Molina quedaran expuestos en España.

Durante estos diez años, y antes de lograr que la Comunidad de Madrid patrocine esta muestra en la sala de exposiciones en la antigua fábrica de cervezas El Águila, el sobrino nieto del artista recibió el silencio de la Junta de Andalucía y de las autoridades malagueñas.

Quizá por estos desaires o por esta falta de sensibilidad hacia Miguel de Molina en su tierra natal, la hermana del artista, que a sus más de noventa años aún vive en Argentina, se ha negado a la repatriación de sus restos.

En la muestra, titulada Arte y provocación, pueden verse sus espectaculares blusas de mangas afaroladas, sus botines de fantasía, afiches de las películas que rodó, fotos, trajes, documentos y hasta dos de los baúles en los que trasladaba todos estos bártulos de espectáculo en espectáculo.

Por circunstancias de la vida me invitaron anoche a la inauguración y allí estuve. Disfrutando de una exposición muy emotiva, que llega con años de retraso, y compartiendo cervezas y almendras tostadas (solo había almendras, acabé hiperalmendrado) con los subalternos de las grandes espadas del colorín y del mundo de la casquería mediática.

Hubo famosos, aunque de segunda fila porque no había presupuesto para ellos. La que más, la baronesa Tita Cervera, que fue asaltada por los anteriormente aludidos en busca de algún comentario que diseccionar durante los próximos tres meses. También vi por allí a José Sacristán, Luis Aguilé, la Chunga, Paco Valladares y otros cuyas caras me sonaban pero que no sabría decir quiénes eran. Según me chivó alguien, una de las que andaban por allí luciendo tacones era la novia de David Bisbal, que está promocionándose por doquier. También estaba un señor que parecía momificado dentro de su traje impoluto azul oscuro que me dijeron que es tío del rey Juan Carlos, al parecer un bastardo de Alfonso XIII.

Entre los desconocidos, que éramos mayoría, me llamó la atención un tipo alto de aspecto de jubilado con un pelo blanco y lacio que le llegaba casi a la cintura. Nos preguntamos quién sería aquel Moisés hasta que una conocida nuestra, la bailaora Rafaela Carrasco nos sacó de dudas. El propio Moisés le confesó que había entrado para comer algo (efectos de la crisis, pero se tuvo que conformar con las mencionadas almendras tostadas). Esto lo dijo por escrito porque debía ser mudo. ¡Y nosotros que pensábamos que le estaba firmando un autógrafo a la Carrasco!

Tuve ocasión de conocer a Josefina Balande, sobrina de Miguel de Molina y madre de Alejandro Salade, que vino de Buenos Aires ex profeso acompañada de una prima. Dos ancianas encantadoras. Doña Josefina nos explicó que su tío era un artista completo que diseñaba y organizaba todo lo relacionado con el espectáculo, desde las famosas blusas y los botines, hasta los decorados de los teatros en los que actuaba. Era un artista total.

Volviendo a la exposición: no deja de ser paradójico que haya tenido que ser el gobierno de derechas de la Comunidad de Madrid el que finalmente haya financiado este homenaje al “rojo maricón”, como lo han llamado algunos.

Pero fue un acto de justicia con Miguel de Molina, porque, como sentenció José Porcel, otro bailaor amiguete, “le echó muchos güevos durante su vida”.






(Este post está dedicado a mi amigo Santi)

8 comentarios:

  1. Estupenda crónica, casi es como si me hubiera paseado por la exposición.

    Supongo que la muestra al final se paseará por Málaga. Una oportunidad más para que el PP de Málaga se las dé de progre. :-D No he visto al alcalde de Málaga en ninguna foto, eso es señal de que no estaba presente (tiene una procaz habilidad para aparecer en todas las fotos)

    Habrá que tener en cuenta que la Baronesa Cervecera tendrá su museo dentro de poco (eso dicen) en Málaga. Y que seguro que el CAC tiene alguna sala dispuesta para un malaqueño maltratado.

    Con que gente te llegas a codear...¿duele?

    Seguro que a Santi le encanta

    Salu2 :-)

    ResponderEliminar
  2. Me lo acabo de leer. ¡Me ha gustado mucho! Ah, y ¡muchas gracias por la dedicación!

    Pues resulta que la película "Las cosas del Querer" es muy especial para mí. Siempre me recuerda a mi primera cita con mi pareja (hace la friolera de casi 10años) y desde entonces las coplas de Miguel de Molina se escuchan de vez en cuando en casa (mi pareja es entusiasta). Te digo lo que le dije a Juan Carlos, ¡qué suerte tenéis los de Madrid con estas cosas! Barcelona culturalmente es mucho más monótona.

    Pues sí, la verdad es que tiene gracia que la izquierda en este país, siempre acomplejada por el Franquismo, y el dichoso espíritu de la Transición (que por lo menos debe ser un espíritu de los burlones), no haya hecho todo lo que debería por reparar la memoria de Miguel de Molina y de tantos otros personajes anónimos.

    Oye, qué bien se te da lo de ser comentarista. Como se nota tu fondo periodístico. ¡Qué envidia! En fin, a todo esto me he dado cuenta que de este blog no soy seguidor... Ahora lo corrijo.

    Un abrazo desde Nivorg.

    ResponderEliminar
  3. Buen ejercicio de periodismo, sí señor.

    A Miguel de Molina lo descubrí a finales de los setenta gracias a la novia, y ahora compañera, de un amigo. Cuando escuchaba un disco que me dejaron en casa, mi padre se acercó, casi con lágrimas en los ojos (la familia de mi padre sufrió bastante durante la posguerra por estar del lado republicano): "Ese es Miguel de Molina."

    Hay muchas coplas y cuplés que me gustan y es una pena que la caspa franquista haya intentado apropiarse del género.

    La mención de Sacristán me recuerda, obviamente, Flor de otoño.

    Volviendo a Molina, la cosa es, claro está, lo duro que debió de resultar entonces ser gay y rojo.

    ResponderEliminar
  4. Gracias por la recomendación Francisco. De hecho no conocía gran cosa sobre Miguel de Molina. Y ahora estoy super documentado.

    TIempos duros los del franquismo...

    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Gracias compañeros por veustras flores.
    markos, a Málaga mejor ni mencionarla. El sobrino-nieto del cantante quieos que se instalara allí un museo o una exposición permanente con los objetos de Miguel de Molina pero no han movido un dedo. Igual que la Junta de Andalucía. La exposición sé que irá a Almagro y después a varios países americanos, pro creo que no está previsto que recale en Málaga.

    santi, me alegro de que te haya gustdo y más si he dado en el clavo de tu sensibilidad porque tengas experiencias personales vinculadas al asunto.
    Sobre eso de que en barcelona no hay manifestaciones culturales creo que exageras un pelín.

    Vecino, gracias por tus halagos. Esta podría haber sido una crónica periodística (aunque nunca hice infromación cultural ni de espectáculos), pero le falto algo que, por otro parte, deje fuera a propósito: la presencia de los políticos que inauguraron la exposición.
    Sobre la presencia de Sacristán creo que sedebe a que como tiene relaciones con Argntina, es posible que conozca a a la familia, o lo conociera a él. En los próximos días se va a publicar un libro con testimonios de gente famosa sobre Molina y entre ellos está Sacristán.

    juanjo, me alegro de que te haya gustado el post, por eso te lo recomendé.

    ResponderEliminar
  6. Ya sé que exagero con lo de Barcelona, y que estoy erre que erre con el temita, pero esta ciudad es ¡tan rematadamente pija! ¡Y mira que me la quiero! Bueno, pues yo vuelvo a insistir en que si puedes tírate a la piscina de la crónica cultural, de verdad, no te lo digo para untarte... Se te da muy bien, de verdad.

    Me ha gustado la referencia de Juan Carlos a "Flor de otoño". Me gustaría rememorar un día de estos las películas españolas sobre el tema gay (pues del tema lesbi hay poquíííísimas referencias) anteriores a 1990. A ver si me pongo un día de estos.

    Hay cantidad de historias sobre el tema de los gays durante el Franquismo. No hace mucho hicieron un documental sobre experiencias personales de algunos antiguos militantes. Conozco bien a uno de ellos y de su vida me vienen a la cabeza algunas palabras: cárcel, abusos, acoso, discriminación, persecución, censura y torturas. Molina hizo bien (y sobre todo tuvo la suerte y la posibilidad) en largarse y vivir. Otros no lo consiguieron por estar en la cárcel, luego ya fue tarde. Por mucho que digan son heridas todavía abiertas y creo que esta democracia se merece la oportunidad de revisar sus antecedentes, la historia de este país de países, y dejar las cosas en su sitio de una vez por todas.

    ResponderEliminar
  7. Todo lo relacionado con la guerra, la dictadura y el espectáculo; en el cual hay conflictos de intereses y criterios, llevan consigo desagradables consecuencias. A mi abuelo en la guerra estuvieron a punto de matarle simplemente porque actuaba con smoking. Siempre cuando se sacan las cosas de madre, no se mira al artista, en este caso Miguel de Molina, cómo lo que es, si no por su vida priva y su sexualidad. (Realmente triste que te juzguen por acciones que no hacen daño a nadie)
    Saludos.

    ResponderEliminar
  8. Que lástima que por maniqueos políticos se deje de reconocer el arte.

    Ya me extrañaba a mi que no saliera Paco de la Torre en la foto (el alcalde) señal de que no estaba.

    Salu2

    ResponderEliminar

MAIKO

Una maiko, aprendiz de geisha, en plena danza. Kioto (Japón) 2016