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Chopín no durmió aquí

Recientemente una jueza ha dictaminado que el músico polaco Frederic Chopín no durmió en la celda número dos de la Cartuja de Valldemossa durante su estancia en Mallorca , en el invierno de 1838-39, en compañía de su pareja, la escritora George Sand . La sentencia determina también que el piano que ocupa la celda tampoco es el que usó el genial artista ya que su fabricación es posterior a la citada fecha. Para evitar más engaños a los miles de turistas que visitan anualmente la celda, la magistrada ordena que se acabe con la "publicidad engañosa" que hasta la fecha ha anunciado el lugar como residencia efímera de Chopín. Ni Chopín ocupó esa celda (parece que se hospedó en la contigua) ni tocó tal piano.Loable actitud la de la jueza, aunque probablemente los turistas seguirán acudiendo (y pagando) para visitar la celda número dos porque los mitos son más fuertes que la realidad y que las sentencias judiciales, por muy documentadas que estén. Aprovecho para pedir a la...

El espejismo de Dios

Si hubiera una biblia del ateísmo, sería este libro, "El espejismo de Dios" , y su autor, Richard Dawkins , el profeta que clama contra la inexistencia de Dios. " Si eres ateo con la mayoría de los dioses, da el paso de eliminar uno más" , es una de las máximas de Dawkins. Leí este libro el verano pasado y desde entonces he estado dudando sobre escribir algo al respecto. Me he debatido entre la pereza y la gran impresión que me ha causado. Es demoledor para las religiones y la creencia en un ser supremo que vigila cada uno de nuestros actos para luego, cuando muramos, pasarnos la factura correspondiente. No me decidía porque siempre había pensado que el ateísmo militante era casi tan reprobable como una religión. Opinaba que ser religioso, creer en los delirios y manipulaciones de frailones medievales y obedecer a pie juntillas lo que proclama una camarilla de ancianos ensotanados que viven en el lujo vaticano, alejados del mundo real, era algo que formaba parte d...

¿Loros en el Metro de Madrid?

  Del libro "Las grandes estupideces de Madrid" Parece ser que lo que llaman especies invasivas han colonizado incluso el Metro de Madrid. Ya saben: loros, catatúas, guacamayos y demás animalitos lindos que se compran para tener de adorno en casa hasta que uno se da cuenta de que es un infierno convivir con ellos. Entonces el sufrido propietario se va a la Casa de Campo y los suelta. Los animalitos forman familia, anidan, crían y proliferan. Lo invaden todo y desplazan a la fauna autóctona. Estoy muy sorprendido porque ahora les van a facilitar el acceso al Metro; será para que viajen sin peligro de recibir una perdigonada. Lo digo por los posaderos que les han colocado en los andenes . Y es que tenemos unas autoridades municipales y autonómicas con mucha sensibilidad. No hay asientos para las personas pero para los loros lo que haga falta. Ah no, que no son posaderos de loros, sino barras para las posaderas humanas. Colocas tu trasero como dice el cartel y descansas...

Sospecha

José Ángel Mañas ya tiene su décima novela en el mercado. Sospecha , un thriller psiciológico en el que retoma antiguos personajes, como los policías Duarte y Pacheco , sin abandonar el escenario de casi todas sus obras anteriores: Madrid . El Madrid, en este caso, del ladrillo y la especulación, de la inmigración y la violencia de las tribus que pululan por él. Con Sospecha , Mañas da un nuevo enfoque a su gran capacidad creativa. Esta vez es la introspección psicológica lo que prima en la novela, una de las mejores que ha escrito, para mi gusto. Como dice Mañas es una novela "de atmósfera" en la que nada es lo que parece y hay que esperar al final para conocer la verdad.  La trama nos plantea un crimen atroz cometido en Sagrario , un pueblo imaginario el suroeste de la comunidad de Madrid que se parece mucho a Sevilla la Nueva . El asesinato y violación de una joven farmacéutica. Muy pronto las sospechas recaerán sobre Duarte, el policía putero que estaba encargado de pro...

Tres pintores, dos exposiciones, un regalo

Esta semana ha sido la de las exposiciones de pintura. Tres amigos participan en exposiciones colectivas especialmente enfocadas a las fiestas navideñas. Los galeristas ofrecen obras en pequeño formato y de precios muy asequibles para animar a la gente a que regale arte en estas fiestas navideñas. Uno de ellos es Alfonso Martín Burguillo , reconocido pintor del que ya he hablado aquí a propósito de sus originalísimos cuadros. Alfonso expone hasta el día 10 de enero en la galería madrileña Jorge Alcolea . Se trata de obras de su última etapa, en un estilo que yo califico -sin que le moleste- de hiperrrealismo consumista, en el que objetos cotidianos y a veces  muy prosaicos se convierten en el centro de inspiración del autor para convertirse en obras de arte casi fotográficas. Casualmente, en una de esas obras (ver imagen de arriba), Alfonso ha tenido el detalle de convertir mi apellido, traducido al ruso, en elemento de hipotética marca comercial. Por otra lado, en la galería Mo...

Réquiem por un campesino español

Ramón J. Sender escribió Requiem por un campesino español en 1953 en su exilio mexicano. Quiso reflejar de modo limpio y meridiano, sin artificios y con prosa sencilla pero contundente, la España de la guerra civil. Descubrí esta novela corta y al propio Sender durante el bachillerato (que es como decir en los últimos años del franquismo) gracias a mi profesor de literatura, don Cayetano, el Tano , un tipo de izquierdas con un sentido del humor fuera de lo común, que nos la impuso como lectura obligatoria.  El otro día apareció por encima de una estantería de casa un ejemplar del Réquiem . No aquel que compré hace tanto tiempo y que periódicamente rebusco sin éxito, sino otro que venía con el diario Público hace unas semanas. Lo cogí y lo leí el domingo por la tarde en esas horas depresivas que anuncian los lunes (día que, paradójicamente, luego resulta ser el mejor de los laborables). No me defraudó. Sigue teniendo la misma fuerza, inmune al paso ...

¿Hay otra verdad?

Dicen los teóricos de estas cosas que cuando una novela sale al mercado deja de pertenecer a su autor. Queda en manos de los lectores, dueños soberanos de la historia e intérpretes finales de cada uno de sus recovecos. Dicen que el autor debe respetar entonces las lecturas que a cada cual les sugieran aquellas letras que fueron pergeñadas durante meses en esa soledad física e intelectual propia del creador que en ocasiones resulta hasta dolorosa. La mayoría de las veces esas interpretaciones que los lectores hacen de los textos no retornan al autor. Solo esporádicamente alguien te comenta algo en alguna feria, en alguna firma, en cualquier sitio donde por casualidad te tropiezas con un lector. Es entonces cuando te haces una mínima idea del impacto que tus escritos han tenido fuera del círculo de amigos y familiares (del que no suelo fiarme porque siempre son excesivamente benévolos). El otro día tuve una experiencia de este tipo y fue de lo más gratificante. U...