Ayer, venciendo mi natural tendencia a ver por la tele el partido del Real Madrid , me fui con mi santa a la Casa Encendida de Bankia para contemplar las exposiciones que estuvieran en cartel. Fuimos a ciegas, sin saber lo que nos encontraríamos, pero nos apetecía dar un paseo antes de que se estropee el tiempo, como es habitual cuando llega la Semana Santa. "Un paisaje holandés" era el título de la primera exposición que visitamos. Al entrar nos topamos con este cartel explicativo que, tengo que reconocer, me provocó cierto dolor de cabeza a la mitad de su lectura y tuve que abandonarla. Entré en la sala con ese zumbido que va de oreja a oreja (por el camino más corto) que suele ser anuncio de jaqueca. La sala estaba practicamente vacía. Solo una señora, en el centro, admirando una especie de pelotilla de papel gorda. Parecía eso, una pelota de las que hacíamos para jugar al fútbol en el patio del colegio, aunque mi mujer dijo que era una bola del mundo chuchurría. L...