La glorieta de Marqués de Vadillo es uno de esos espacios públicos de Madrid que tienen un carácter mestizo. Por un lado es un lugar de paso apresurado, con aglomeraciones a la salida del metro, de confluencia de calles por las que fluye gran cantidad de tráfico en busca de la M-30. Por las mañanas es el atascado desaguadero por el que miles de coches procedentes de Carabanchel y de los barrios y pueblos del sur de Madrid desembocan en la almendra central de la ciudad llevando al trabajo a sus adormilados ocupantes. Por la tarde es ruta de retorno. Pero también es un lugar de encuentro y de descanso de los vecinos de este barrio carabachelero, fronterizo con los de Arganzuela y Usera . Cuando el tiempo lo permite, las terrazas de las cervecerías y establecimientos de comida rápida, instalados bajo sus característicos soportales, se llenan de clientes deseosos de tomar un fresco mientras contemplan la vida agitada de su alrededor, con el histórico telón de fondo del Puente de T...