Tuvo que ser dieciséis años después de su muerte pero al fin le llegó el reconocimiento en su país. Miguel de Molina , artista coplero, republicano y homosexual confeso es la excepción que debemos hacer al identificar este mundo de la farándula cañí con el franqui smo y la España negra. El franquismo utilizó a los artistas del llamado género español para ponerle banda sonora a su régimen criminal. A ello se prestaron la mayoría de los cantantes, copleros o artistas, como les gusta llamarse a ellos, que no dudaron en doblar la cerviz ante el pequeño dictador. Con el paso de las décadas se produjo tal fusión y confusión entre el régimen fascista y este tipo de expresión musical que aún hoy nos resulta difícil (para los que tenemos una edad casi provecta) evitar el efecto Paulov de identificar al uno con el otro. Sin embargo, Miguel de Molina (Málaga, 1908-Buenos Aires, 1993) fue uno de los pocos, por no decir el único, que no tragó con el régimen recién impuesto. Su conocido ...