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Mostrando las entradas etiquetadas como policía

La decadencia de los políticos

El juez Santiago Pedraz de la Audiencia Nacional , en el auto en el que dejaba libres sin cargos a todos los detenidos por la manifestación del 25 de septiembre en Neptuno , justifica en parte las movilizaciones populares en "la decadencia de los políticos" . A primera vista, es decir, en una apreciación somera y superficial, este juicio puede ser compartido por la mayoría de la sociedad española, otra cosa es que el citado juez tenga derecho a entrar en esas consideraciones. El "pijo ácrata", como ha calificado a Pedraz otro pijo de libro, Rafael Hernando , portavoz adjunto del Partido Popular , ha puesto de los nervios a la plana mayor del PP, que no admite críticas ni contradicciones a la deriva totalitaria en la que lo ha embarcado Mariano Rajoy . Sin embargo, para hablar de decadencia es preciso haber tenido antes un momento de esplendor. El Diccionaro de la Real Academia define decadencia como " Declinación, menoscabo, principio de debilidad o de r...

¿Respetar las reglas del juego?

A los políticos, cuando se ven en apuros, les gusta echarte en cara que hay que respetar las reglas del juego. Las reglas del juego de la democracia, dicen. Cuando la gente se manifiesta contra sus incumplimientos o harta de los recortes ellos responden que sí, que están muy bien las protestas, pero dentro del orden establecido por la ley y la Constitución, que hay que respetar las reglas del juego, que no se puede asaltar el Congreso sede de la soberanía popular y bla, bla y bla. ¿Las reglas del juego? ¿De qué juego estamos hablando? O, mejor dicho, ¿de qué juego hablan ellos? Deben pensar que estamos jugando al bingo en una residencia de ancianos, con apuestas de cinco céntimos, o en un partido de fútbol de solteros contra casados después del cual se van todos a beber cerveza. ¿Pero de qué juego hablan? Lo que nos jugamos nosotros (no ellos, que están blindados por sueldos, prebendas y privilegios) es el puesto de trabajo, el pan de nuestros hijos, la asistencia sanitaria, la ...

Una profesión indigna

Golpean a quienes los defienden, protegen a quienes los golpean. No hay profesiones indignas, hay indignos en las profesiones. Camorristas camuflados, psicópatas acomplejados. Perros de presa al servicio de filonazis. No hay profesiones indignas, hay seres indecentes y  cobardes. Tipos frustrados en la vida que esconden su patología tras el uniforme y el casco. Agreden a quienes luchan por sus derechos ciudadanos. Defienden los privilegios de la casta podrida que los humilla como a los demás, con la sensibilidad social de un piojo. Son ellos los que convierten la profesión de policía antidisturbios en la más indecente sobre la faz de la Tierra y denigran el trabajo de los compañeros que luchan, de forma sorda la mayoría de las veces, por los derechos de los ciudadanos. Recomiendo la lectura de este artículo de Asueldodemoscu.net, , donde el autor hace un análisis acertado y ecuánime del papel que deben tener los antidisturbios en momentos como el que v...

La estampa de un valiente

Quizá le han recortado la pensión. Probablemente tendrá que pagar más por sus medicamentos de enferma crónica. Lo mismo es una viuda que está a punto de ser desahuciada del piso en el que vive desde hace más de cincuenta años. O quizá no, simplemente tenga unas preferentes mal colocadas en Bankia que ahora no puede retirar. ¿Le habrán cerrado el polideportivo donde hacía rehabilitación o habrá tenido que prescindir del profesional que iba a su casa un par de horas diarias para asistirla de esas hernias que le impiden dormir? Está claro que aprovechó la manifestación para ir a la compra. El silbato que lleva al cuello es un arma peligrosa que tomó al salir de casa, no se lleva por casualidad: había ánimo de alborotar. Quizá llamó cabrones a esos tipos de azul que aporrean a la gente sin piedad, o tal vez le silbó al oído al gañán de casco. ¿Sería una patada de Kung -Fu en plena visera? El antidisturbios (sin placa que lo identifique) la sujeta impertérrito. Probablemente piensa ...

Crucifijos, porras y malnacidos

Crucifijos y porras. Leña, correas y chorizos. Salvajes, uniformes, cascos, brutalidad, mentiras, represión. Obispos, Opus Dei, delegados del Gobierno. Patriotas criminales, patriotas malnacidos. Comeos vuestra patria. Rubalcaba (o Rubalcabra) PP y PSOE, fieras de la misma caverna, estáis acabados. Sois el pasado. Reyezuelos, príncipones y princesitas. Malencarados, prepotentes y enfermas remendadas. Camada en extinción. Maceros, juramentos, payasos medievales con bula. Escupitajo, desprecio.