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Sospecha

José Ángel Mañas ya tiene su décima novela en el mercado. Sospecha , un thriller psiciológico en el que retoma antiguos personajes, como los policías Duarte y Pacheco , sin abandonar el escenario de casi todas sus obras anteriores: Madrid . El Madrid, en este caso, del ladrillo y la especulación, de la inmigración y la violencia de las tribus que pululan por él. Con Sospecha , Mañas da un nuevo enfoque a su gran capacidad creativa. Esta vez es la introspección psicológica lo que prima en la novela, una de las mejores que ha escrito, para mi gusto. Como dice Mañas es una novela "de atmósfera" en la que nada es lo que parece y hay que esperar al final para conocer la verdad.  La trama nos plantea un crimen atroz cometido en Sagrario , un pueblo imaginario el suroeste de la comunidad de Madrid que se parece mucho a Sevilla la Nueva . El asesinato y violación de una joven farmacéutica. Muy pronto las sospechas recaerán sobre Duarte, el policía putero que estaba encargado de pro...

Tres pintores, dos exposiciones, un regalo

Esta semana ha sido la de las exposiciones de pintura. Tres amigos participan en exposiciones colectivas especialmente enfocadas a las fiestas navideñas. Los galeristas ofrecen obras en pequeño formato y de precios muy asequibles para animar a la gente a que regale arte en estas fiestas navideñas. Uno de ellos es Alfonso Martín Burguillo , reconocido pintor del que ya he hablado aquí a propósito de sus originalísimos cuadros. Alfonso expone hasta el día 10 de enero en la galería madrileña Jorge Alcolea . Se trata de obras de su última etapa, en un estilo que yo califico -sin que le moleste- de hiperrrealismo consumista, en el que objetos cotidianos y a veces  muy prosaicos se convierten en el centro de inspiración del autor para convertirse en obras de arte casi fotográficas. Casualmente, en una de esas obras (ver imagen de arriba), Alfonso ha tenido el detalle de convertir mi apellido, traducido al ruso, en elemento de hipotética marca comercial. Por otra lado, en la galería Mo...

Réquiem por un campesino español

Ramón J. Sender escribió Requiem por un campesino español en 1953 en su exilio mexicano. Quiso reflejar de modo limpio y meridiano, sin artificios y con prosa sencilla pero contundente, la España de la guerra civil. Descubrí esta novela corta y al propio Sender durante el bachillerato (que es como decir en los últimos años del franquismo) gracias a mi profesor de literatura, don Cayetano, el Tano , un tipo de izquierdas con un sentido del humor fuera de lo común, que nos la impuso como lectura obligatoria.  El otro día apareció por encima de una estantería de casa un ejemplar del Réquiem . No aquel que compré hace tanto tiempo y que periódicamente rebusco sin éxito, sino otro que venía con el diario Público hace unas semanas. Lo cogí y lo leí el domingo por la tarde en esas horas depresivas que anuncian los lunes (día que, paradójicamente, luego resulta ser el mejor de los laborables). No me defraudó. Sigue teniendo la misma fuerza, inmune al paso ...

¿Hay otra verdad?

Dicen los teóricos de estas cosas que cuando una novela sale al mercado deja de pertenecer a su autor. Queda en manos de los lectores, dueños soberanos de la historia e intérpretes finales de cada uno de sus recovecos. Dicen que el autor debe respetar entonces las lecturas que a cada cual les sugieran aquellas letras que fueron pergeñadas durante meses en esa soledad física e intelectual propia del creador que en ocasiones resulta hasta dolorosa. La mayoría de las veces esas interpretaciones que los lectores hacen de los textos no retornan al autor. Solo esporádicamente alguien te comenta algo en alguna feria, en alguna firma, en cualquier sitio donde por casualidad te tropiezas con un lector. Es entonces cuando te haces una mínima idea del impacto que tus escritos han tenido fuera del círculo de amigos y familiares (del que no suelo fiarme porque siempre son excesivamente benévolos). El otro día tuve una experiencia de este tipo y fue de lo más gratificante. U...

De la clandestinidad al desasosiego

Con esa frase titulaba Juan Antonio Labordeta uno de los capítulos de su último libro, "Regular, gracias a dios" , que escribió en plena enfermedad haciendo un gran esfuerzo y que se ha convertido en su testamento vital ya que era consciente de que se iba. Leí el libro el pasado agosto y tenía intención de hacer una entrada en el blog como he hecho con otras obras que me han gustado especialmente. Desgraciadamente, me sale una necrológica. "Regular, gracias a dios", un dios con mínuscula, como decía él, en una frase que escuchó a un musulmán, por eso la relativización del dios. En el capítulo que da titulo a esta entrada, Labordeta, con la clarividencia que tuvo siempre, define muy bien lo que fue su vida y la de tantos otros. Pasó por la clandestinidad del franquismo, y luego se enfrentó a él como supo o como pudo, aunque antes de eso cantó el Cara al Sol en el colegio "con la inconsciencia de la infancia" . La clandestinidad se convertía en desasosiego...

Un jornalero en los secretos del Estado

Antonio Romero no es un político al uso por eso sus memorias (editorial  Almuzara )  tampoco son las típicas del político que finalmente se decide a confesar los entresijos de su vida pública. Romero es un hombre corriente que por los avatares de la vida, por su afán de luchar contra la injusticia y la miseria del mundo en el que se movió desde niño, llegó a ocupar posiciones muy relevantes dentro de la estructura política de su partido y de las instituciones del Estado. Luchó contra los GAL , contra la corrupción en la Guardia Civil y contra el denominado felipismo . Pero siempre lo hizo desde la transparencia en todas sus actuaciones. Seguramente Romero es uno de los pocos políticos que, tras retirarse de la vida pública, vive en el mismo pueblo donde nació y casi en la misma casa, en Humilladero (Málaga), junto a sus amigos de la infancia y entre jornaleros como él. " Con mi gente ", como repite a menudo. En sus memorias, Antonio no aportan grandes descubrim...

Folclorismo cultural, cultura folclórica

Resulta desalentador comprobar cómo el Partido Popular , acuciado por la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, se apresura a pedir al Congreso que declare bien de interés cultural a la denominada Fiesta Nacional mientras que en otros asuntos infinitamente más importantes que afectan al patrimonio se comporta como un depredador adorador del ladrillazo y la piqueta. Es muy loable su interés por la fiesta de los toros. La decisión del Parlament, prohibiendo las corridas es muy discutible, sobre todo si al mismo tiempo permite, en un ejercicio de incoherencia, que se sigan celebrando otros festejos que incluyen actos de salvajismo contra los toros. Para estos sí consideran a la tradición como excusa razonable para no erradicarlos de su territorio. El PP, sin embargo, tiene toda el alma puesta en acabar con una zona de gran interés cultural e histórico como es el barrio del Cabanyal , de Valencia. Allí Rita Barberá lucha contra todos, incluido el Tribunal Constitucional , ...