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Entradas

Réquiem por un campesino español

Ramón J. Sender escribió Requiem por un campesino español en 1953 en su exilio mexicano. Quiso reflejar de modo limpio y meridiano, sin artificios y con prosa sencilla pero contundente, la España de la guerra civil. Descubrí esta novela corta y al propio Sender durante el bachillerato (que es como decir en los últimos años del franquismo) gracias a mi profesor de literatura, don Cayetano, el Tano , un tipo de izquierdas con un sentido del humor fuera de lo común, que nos la impuso como lectura obligatoria.  El otro día apareció por encima de una estantería de casa un ejemplar del Réquiem . No aquel que compré hace tanto tiempo y que periódicamente rebusco sin éxito, sino otro que venía con el diario Público hace unas semanas. Lo cogí y lo leí el domingo por la tarde en esas horas depresivas que anuncian los lunes (día que, paradójicamente, luego resulta ser el mejor de los laborables). No me defraudó. Sigue teniendo la misma fuerza, inmune al paso ...

¿Hay otra verdad?

Dicen los teóricos de estas cosas que cuando una novela sale al mercado deja de pertenecer a su autor. Queda en manos de los lectores, dueños soberanos de la historia e intérpretes finales de cada uno de sus recovecos. Dicen que el autor debe respetar entonces las lecturas que a cada cual les sugieran aquellas letras que fueron pergeñadas durante meses en esa soledad física e intelectual propia del creador que en ocasiones resulta hasta dolorosa. La mayoría de las veces esas interpretaciones que los lectores hacen de los textos no retornan al autor. Solo esporádicamente alguien te comenta algo en alguna feria, en alguna firma, en cualquier sitio donde por casualidad te tropiezas con un lector. Es entonces cuando te haces una mínima idea del impacto que tus escritos han tenido fuera del círculo de amigos y familiares (del que no suelo fiarme porque siempre son excesivamente benévolos). El otro día tuve una experiencia de este tipo y fue de lo más gratificante. U...

De la clandestinidad al desasosiego

Con esa frase titulaba Juan Antonio Labordeta uno de los capítulos de su último libro, "Regular, gracias a dios" , que escribió en plena enfermedad haciendo un gran esfuerzo y que se ha convertido en su testamento vital ya que era consciente de que se iba. Leí el libro el pasado agosto y tenía intención de hacer una entrada en el blog como he hecho con otras obras que me han gustado especialmente. Desgraciadamente, me sale una necrológica. "Regular, gracias a dios", un dios con mínuscula, como decía él, en una frase que escuchó a un musulmán, por eso la relativización del dios. En el capítulo que da titulo a esta entrada, Labordeta, con la clarividencia que tuvo siempre, define muy bien lo que fue su vida y la de tantos otros. Pasó por la clandestinidad del franquismo, y luego se enfrentó a él como supo o como pudo, aunque antes de eso cantó el Cara al Sol en el colegio "con la inconsciencia de la infancia" . La clandestinidad se convertía en desasosiego...

Un jornalero en los secretos del Estado

Antonio Romero no es un político al uso por eso sus memorias (editorial  Almuzara )  tampoco son las típicas del político que finalmente se decide a confesar los entresijos de su vida pública. Romero es un hombre corriente que por los avatares de la vida, por su afán de luchar contra la injusticia y la miseria del mundo en el que se movió desde niño, llegó a ocupar posiciones muy relevantes dentro de la estructura política de su partido y de las instituciones del Estado. Luchó contra los GAL , contra la corrupción en la Guardia Civil y contra el denominado felipismo . Pero siempre lo hizo desde la transparencia en todas sus actuaciones. Seguramente Romero es uno de los pocos políticos que, tras retirarse de la vida pública, vive en el mismo pueblo donde nació y casi en la misma casa, en Humilladero (Málaga), junto a sus amigos de la infancia y entre jornaleros como él. " Con mi gente ", como repite a menudo. En sus memorias, Antonio no aportan grandes descubrim...

Folclorismo cultural, cultura folclórica

Resulta desalentador comprobar cómo el Partido Popular , acuciado por la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, se apresura a pedir al Congreso que declare bien de interés cultural a la denominada Fiesta Nacional mientras que en otros asuntos infinitamente más importantes que afectan al patrimonio se comporta como un depredador adorador del ladrillazo y la piqueta. Es muy loable su interés por la fiesta de los toros. La decisión del Parlament, prohibiendo las corridas es muy discutible, sobre todo si al mismo tiempo permite, en un ejercicio de incoherencia, que se sigan celebrando otros festejos que incluyen actos de salvajismo contra los toros. Para estos sí consideran a la tradición como excusa razonable para no erradicarlos de su territorio. El PP, sin embargo, tiene toda el alma puesta en acabar con una zona de gran interés cultural e histórico como es el barrio del Cabanyal , de Valencia. Allí Rita Barberá lucha contra todos, incluido el Tribunal Constitucional , ...

Nafsak

Nafsak es el primer libro de poemas de Navarro Beloqui . Según me cuenta, ese término extraño, nafsak , significa tú mismo en árabe. Apropiado en un volumen que habla del amor de uno mismo y de los demás. Aunque lo hace en términos oscuros, difíciles, tanto que a veces es necesario reeler despacio los poemas para intentar desentrañar su significado,  Sueño diabólico Qué término desastre colapsa la yugular de la encina cuando los ángeles afirman que no existen y el umbral de tu puerta pierde plumas de ave. Buen 'charm' Subvertida en el sueño famélico del amor, el maremoto triste de la luna que avanza o retrasa la esperanza de las olas es tu aliado. envueltos en potentes imágenes y bellísimas aliteraciones, En los valles Pide tus labios un amanecer, busca el secreto horadado en la roca de tu boca recorre los valles de las comisuras y sorbe hermosos suspiros de espuma. O con contundentes anáforas, Palabras tónicas Ateneo de centeno entre unos labios. Pa...

En Valladolid, con el "Tesoro de Vulturia"

Ayer estuve en Valladolid , de bolos , para promocionar mi última novela, El tesoro de Vulturia . Hice un recorrido por la televisión autonómica de Castilla y León , la Ser , la Cope , Punto Radio , El Norte de Castilla y de nuevo la televisión autonómica para grabar otro programa. Tenía que empezar tan temprano la jornada (8.45 h), con una tertulia en directo en la televisión regional que me fui a Valladolid la víspera para no tener que darme un madrugón. Eso me obligó a ver allí el partido de semifinales del Mundial de Sudáfrica entre España y Alemania . Me sorprendió el ambientazo que había allí ya desde media tarde, con gente por la calle con las pinturas de guerra rojigualdas, con camisetas y banderas de la selección. Me resultó un poco deprimente tener que ver el partido a solas en la habitación del hotel. Pedí un bocata de calamares al servicio de habitaciones, cogí un refresco del mini-bar y me acomodé en la cama para disfrutar del espectáculo. La victoria de Es...