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Gracias, presidente

Los representantes se alinean frente a él.
Sus rostros son gruesos, sonrosados, frescos y risueños.
Allí están todos: los de bata blanca o azul,
los de cuello duro o alzacuello,
de chistera o bombín, que tanto da.
Todos ellos van desfilando ante él,
estrechan su mano con inclinación de cabeza.
¡Gracias, presidente!, le dicen dejando paso al siguiente.
No falta ninguno, todos tienen algo que agradecerle:
un colegio, un ambulatorio, un banco, unos bonos basura...
El presidente guiñapea con simpático gesto,
tan característico de él.
Feliz, apoltronado, ahíto
echa la cortina para no mirar por la ventana.
Pronto podrá tirar del sedal para recoger lo suyo.


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Comentarios

  1. Un presidente astuto y taimado, que da sedal para asegurar la pesca. Se me antoja algo alejado del bobalicón prepotente que sufrimos ahora. Eso sí igual de malvados ambos.
    Salu2

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    Respuestas
    1. Markos, la pesca es la que obtendrá cuando se retiré. Será entonces cuando recoja el sedal... Como tantos otros.

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  2. Sueldos millonarios vitalicios, ¿tal vez?

    ResponderEliminar
  3. Efectivamente. Y da igual que sea bobalicón prepotente. Si hiciéramos apuestas, resultaría sencillo: evidentemente, el Consejo de Estado, más alguna asesoría fantasma en una empresa de energía, telecomunicación...

    Y me da que va a ser dentro de no mucho.

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    Respuestas
    1. Sí, porque hasta los más tontos se colocan.

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  4. Joé...el Magnicidio debería ser un derecho ciudadano calificado de "garantía de protección de derechos y libertades", no un delito penal.

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    Respuestas
    1. Tú lo has dicho, Atila, no yo (qué bíblico me ha salido)

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  5. Sin palabras...
    Besotes Paco y linda semana,

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