Ir al contenido principal

"As crendas", en El faro de Vigo

El suplemento cultural de El faro de Vigo ha sido el primero en publicar una crítica de mi última novela, As crendas de san Porfirio, y no está nada mal.
Aquí abajo os dejo la traducción pero para el que quiera leerla en el original (en gallego, naturalmente) este es el pdf directamente del diario. Está en la página 6.

Aquí, la traducción:

Invitación a la risa
Con adecuados ingredientes


He aquí una muy recomendable novela que, ciertamente, invita a reír. Un pastiche en el que se mezclan ingredientes de la novela policíaca (enigmas,sospechas,detective, falsas pistas, aclaración final del caso), de la novela folletinesca (enredo, aventuras, peripecias rocambolescas, escenas de los bajos fondos y anécdota
sentimental),de la novela rosa (visible en un personaje como Margarita) y de la novela existencial (drama del narrador esquizofrénico).
Todo contado con humor e ironía, con tintas negras y situaciones esperpénticas (la profanación de una tumba recuerda a Las galas de él difunto), y con un tono paródico desde el principio, cuando entierran un vendedor de cepillos al que le acababa de tocar la lotería.
Centrada en los años 80 del siglo pasado, la acción transcurre entre Vilabouta, una pequeña localidad, y Madrid, a donde acude un hijo del vendedor de cepillos, para encontrarse con prostitutas, un guarda civil desmadrado, un proxeneta y un pedigüeño sin escrúpulos.



Comentarios

  1. Pues tiene muy buena pinta. Tendré que "agenciarmela". Aclaro que tengo familia política gallega, y leer en gallego no me cuesta demasiado esfuerzo. Al final, voy a ser como el malogrado Pepe Rubianes, un charnego galaico-catalán

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Rode. La verdad es que si consigues ser un Pepe Rubianes no me queda otra que felicitarte. ¡Era un genio!

      Eliminar
  2. A ver qué tal funciona.

    Suerte.

    ResponderEliminar
  3. P'a cuando l´disión en andalú??

    ResponderEliminar
  4. Y lo voy a leer en voz alta para ver si se le pega el acento a mi mujer, que parezco yo más gallego que ella...y más andaluz...si es que se me pegan todos los acentos... :-)
    Salu2

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

MATAR A LA BESTIA (2)

(continuación de Matar a la bestia) En la comisaría le dieron una paliza y lo humillaron. Querían saber quiénes eran sus cómplices. De nada le sirvió explicarles que era un parado enfermo de cáncer de páncreas al que iban a desahuciar la semana siguiente. No lo creyeron hasta que tuvieron en la mano la información del INEM, del banco y de la Seguridad Social. Era cierto. Le habían diagnosticado un cáncer de páncreas el año anterior y debido a las continuas inasistencias al trabajo, había sido despedido de la multinacional en la que trabajaba.  No pudo hacer frente a la hipoteca y el banco ya le había anunciado el desahucio. Para colmo, el oncólogo le comunicó, con gran pesar, que su cáncer era difícil y que a la Seguridad Social no le merecía la pena prescribirle el carísimo tratamiento que necesitaba para alargarle la vida unos meses. Aunque si quería podía pagárselo de su bolsillo…

EL DÍA DE LA VICTORIA

Nadie sabía explicar, años después, cómo había sucedido todo aquello, unos hechos que cambiaron el rumbo del país de repente y de forma tan brusca. Era indudable que el cambio había sido bueno, que todos vivían mejor ahora, pero los historiadores, los politólogos, los sociólogos y hasta los psiquiatras seguían buscando una explicación desde entonces.

MATAR A LA BESTIA (1)

Dudó un instante antes de disparar, es cierto. Ahora, varios meses después de aquello, tenía que reconocerlo. Pero fueron solo unas décimas de segundo. Pensaba que estaba completamente mentalizado para cumplir con esa misión que él mismo se había encomendado pero en el último momento la duda estuvo a punto de echarlo a perder. Ahora se deleitaba al pensar en esa duda pues, probablemente, sirvió para que el presidente fuera más consciente de que iba a morir. De haber apretado el gatillo cuando debía seguramente el presidente hubiera partido hacia el otro mundo casi sin darse cuenta. Sus compañeros lo felicitaban por ello.